1 de septiembre de 2026

Ogob (Cocos nucifera): moneda ancestral de intercambio y sustento de la economía Gunadule

Geodisio Castillo

La estopa como envoltura áspera que protege lo valioso – el ogob.. Foto: Gubiler, 08/26

Sobre el ogob (Cocos nucifera) como cultivo en Gunayala ya se ha escrito ampliamente. Sin embargo, hablar del ogob es hablar de mucho más que de una planta o de un producto comercial. Para el pueblo Gunadule, el ogob forma parte de la historia, de la alimentación, de las relaciones de intercambio y de la economía familiar y comunitaria. Su presencia en las islas y comunidades de Gunayala está ligada a una forma propia de relacionarse con la tierra, el mar, el trabajo y los demás pueblos.

El ogob, considerado el árbol de los cien usos porque tiene significativas aplicaciones en el campo de la medicina, carpintería, agricultura y destilería. Por tanto, defender y conservar las prácticas culturales del coco (ogob) resulta imprescindible para la resiliencia formativa de las comunidades.

La población Gunadule contemporánea participa cada vez más en los diferentes ámbitos de la vida nacional. No obstante, muchos de los modelos de desarrollo impulsados desde afuera continúan sin responder plenamente a sus necesidades, intereses y aspiraciones. Las políticas nacionales todavía arrastran visiones del pasado que consideran a los pueblos indígenas como sociedades dependientes de la asistencia estatal y no como pueblos con conocimientos, capacidades y alternativas propias.

El Estado nación tiene la obligación de garantizar los derechos de los pueblos indígenas y asignar los recursos necesarios para el desarrollo de sus territorios. Pero esto no significa sustituir las capacidades locales ni imponer modelos externos. Significa crear condiciones para que cada pueblo pueda fortalecer sus propias formas de organización, producción, intercambio y toma de decisiones.

El intercambio como práctica de reciprocidad

Antes de la expansión de la economía monetaria, los pueblos de Abiayala desarrollaron diversas formas de intercambio de bienes y servicios. El trueque permitía obtener aquello que una familia o comunidad necesitaba mediante el intercambio directo de productos, trabajo y conocimientos. Más que una simple transacción económica, este sistema se sustentaba en la reciprocidad, la confianza, las relaciones sociales y como parte de la memoria social de los pueblos indígenas.

Estas formas de intercambio nos recuerdan que la economía no siempre ha dependido del dinero. Los pueblos indígenas han construido, a lo largo de generaciones, sistemas económicos vinculados con la naturaleza, la alimentación, el trabajo colectivo y la solidaridad. En ese sentido, los conocimientos ancestrales han contribuido también a la seguridad alimentaria y a la conservación de la biodiversidad de Abiayala.

Muchos de los alimentos (Zizumbo y Colunga, 2008) que hoy consume la humanidad tienen su origen en los conocimientos y prácticas desarrollados por los pueblos indígenas durante siglos. Reconocer esta contribución significa valorar no solamente los productos que llegaron hasta nuestros días, sino también los conocimientos que permitieron cultivarlos, conservarlos, transformarlos y compartirlos.

El ogob en la vida Gunadule: más que un producto comercial

En Gunayala, el ogob es mucho más que un fruto o un alimento: es historia, soberanía, trabajo y vida. Durante generaciones, el cocotero ocupó un lugar central en la economía familiar y comunitaria del pueblo Gunadule. Su importancia no se limitó a la producción para el mercado externo; el ogob también cumplió una función como medio de intercambio dentro de la propia Comarca.

Durante buena parte de la historia reciente de Gunayala, las familias producían coco y lo utilizaban para obtener mercancías que no se producían en las comunidades. El intercambio con comerciantes colombianos permitía adquirir alimentos secos y otros productos necesarios para la vida cotidiana. De esta manera, el ogob conectaba la producción local con las necesidades de las familias y comunidades.

Pero su función económica no terminaba en el intercambio con Colombia. Dentro de las propias comunidades de Gunayala, el coco también podía utilizarse para adquirir mercancías en las tiendas comerciales. Una familia podía llevar su producción de ogob y utilizarla para obtener alimentos, artículos de uso cotidiano y otros bienes necesarios. Así, el coco circulaba entre productores y comerciantes locales y funcionaba, en la práctica, como un medio de intercambio reconocido socialmente.

Por ello, cuando hablamos del ogob como una “moneda ancestral”, no estamos diciendo que fuera una moneda oficial emitida por una autoridad, como ocurre con el dinero moderno. La expresión busca reconocer su función histórica como “medio de intercambio y medida práctica de valor dentro de las relaciones económicas Gunadule”. Su valor estaba sustentado en algo concreto: el trabajo de las familias, la producción de la tierra y la posibilidad de transformarlo en bienes necesarios para la vida (Ohler, 1986).

El ogob establecía así un vínculo entre tres espacios económicos: “la producción familiar, el comercio interno de las comunidades y el intercambio con Colombia”. El productor obtenía coco de su nainu (parcela); el comerciante local podía recibirlo a cambio de mercancías; y, a su vez, el coco podía salir de Gunayala para intercambiarse por productos provenientes de Colombia. De esta manera, el ogob circulaba y contribuía a sostener una economía local basada en la producción, el intercambio y la reciprocidad.

Esta dinámica explica por qué la disminución de la producción de coco no representa solamente la pérdida de un cultivo comercial. También significa el debilitamiento de un mecanismo económico que durante generaciones permitió a las familias Gunadule convertir su trabajo y su producción en bienes necesarios para la vida cotidiana.

Castillo y Beer (1983) ya señalaban la importancia económica del coco para Gunayala. Sin embargo, su verdadero significado puede comprenderse mejor cuando se observa desde la experiencia de las propias comunidades: el ogob era alimento, mercancía, ingreso, medio de intercambio y una forma de convertir el trabajo familiar en bienestar.

En este sentido, recuperar el ogob no significa únicamente aumentar la cantidad de cocos producidos. Significa también recuperar una parte de la capacidad económica de las familias y comunidades, fortalecer los intercambios locales y reconstruir alternativas propias frente a una economía cada vez más dependiente de los mercados externos.

Sin embargo, durante las últimas décadas la producción de coco ha disminuido considerablemente. Entre las causas se encuentran problemas fitopatológicos, el envejecimiento de las plantaciones y otros factores relacionados con el manejo del cultivo. A estas condiciones se suma una transformación importante de la organización social Gunadule: el tránsito de la familia extensa hacia grupos familiares más pequeños.

Esta transformación tiene consecuencias en la producción. Cuando disminuyen las unidades familiares y, con ellas, la disponibilidad de mano de obra, también disminuye la capacidad para mantener y atender las plantaciones. Un cultivo que antes podía ser sostenido por una familia extensa requiere ahora nuevas formas de organización del trabajo.

Por otra parte, la dependencia del mercado colombiano ha condicionado durante años la economía del coco. El precio, la demanda, los costos de transporte y las condiciones del intercambio tienen una influencia directa sobre los ingresos de las familias productoras. Así, un cultivo que históricamente contribuyó a la economía de Gunayala se encuentra hoy frente al desafío de recuperar su capacidad productiva y, al mismo tiempo, reducir las condiciones de dependencia que se han generado alrededor de su comercialización.

Entre Gunayala y Colombia: una relación que necesita equilibrio

El intercambio de ogob entre Gunayala y Colombia continúa siendo una actividad importante para varias comunidades. Sin embargo, las condiciones en que se realiza el comercio han generado preocupaciones entre las autoridades y las comunidades Gunadule.

En determinados momentos, las medidas fiscales y las restricciones aplicadas a las embarcaciones colombianas que participan en el intercambio de coco por alimentos secos han dificultado el abastecimiento de algunas comunidades, particularmente aquellas ubicadas en el sector oriental de Gunayala. Estas dificultades muestran hasta qué punto la economía local depende de un sistema de intercambio que ha funcionado durante décadas y que responde a necesidades concretas de las comunidades.

Por esta razón, el comercio entre Gunayala y Colombia no debe ser visto únicamente como una operación comercial. Es también una relación histórica que sostiene parte de la alimentación y de la economía de las comunidades. Las autoridades Gunadule han buscado mecanismos de diálogo y negociación para encontrar soluciones que permitan mantener este intercambio de manera ordenada, justa y beneficiosa para las partes.

El papel de Onmaggeddummad es fundamental en este proceso, porque permite abordar colectivamente asuntos que afectan la vida económica y social de las comunidades y buscar acuerdos que respondan a las necesidades del territorio.

Recuperar capacidades propias

El futuro del ogob no puede depender únicamente de cuánto se pague por un coco en el mercado. Recuperar su importancia económica requiere fortalecer el cultivo, renovar las plantaciones, recuperar conocimientos, incorporar nuevos aprendizajes y organizar mejor el trabajo familiar y comunitario.

El manejo del cocotero necesita articular el conocimiento Gunadule con aquellos conocimientos técnicos que puedan ser útiles para enfrentar los problemas actuales. No se trata de sustituir un conocimiento por otro, sino de dialogar, adaptar e innovar desde las condiciones propias de Gunayala.

Esto implica pensar en alternativas de producción y comercialización que permitan que una mayor parte del valor generado por el ogob permanezca en las comunidades. También implica fortalecer la organización local, mejorar el manejo de las plantaciones y recuperar la capacidad de decisión sobre la producción y el intercambio.

En este sentido, la discusión sobre el ogob se relaciona directamente con una pregunta más amplia: ¿qué tipo de desarrollo queremos para Gunayala?

La respuesta no puede limitarse a reproducir modelos diseñados desde afuera. Necesitamos pensar en un desarrollo construido desde adentro, desde las comunidades y desde sus propias capacidades; un desarrollo endógeno que reconozca la pluralidad cultural de los Estados nación y el derecho de los pueblos a decidir sobre sus propios caminos (Bartolomé, 2006).

Esto significa potenciar las alternativas locales y fortalecer las decisiones que nacen de las comunidades, tomando distancia de los modelos impuestos desde arriba. Pero también significa reconocer que las relaciones entre culturas y sociedades no son siempre armónicas. Son procesos permanentes de diálogo, negociación y, en ocasiones, de conflicto, en los que los pueblos indígenas han debido defender su existencia, sus territorios y sus formas de vida (Bartolomé, 2006).

Por eso, recuperar el valor del ogob no significa simplemente aumentar la producción. Significa recuperar una parte de la capacidad económica y social de las comunidades. Significa reconocer que detrás de cada cocotero existen conocimientos, trabajo familiar, relaciones de intercambio y una historia que continúa viva.

El ogob puede volver a ser una fuente importante de economía para Gunayala, pero su verdadero valor está en que nos recuerda que la economía de un pueblo no se construye solamente con dinero: también se construye con territorio, conocimiento, reciprocidad, trabajo y capacidad de decidir sobre el propio futuro.


Referencias:

 

Bartolomé, M.A. 2006. Procesos interculturales: antropología política del pluralismo cultural en América Latina. México: Siglo XXI Editores. 368 p.

Castillo, G. y Beer, J. 1983. Utilización del bosque y de sistemas agroforestales en la Región Gardi, Kuna Yala (San Blas). Turrialba, Costa Rica: UNU/CATIE. 55 p. + Apéndices

Ohler, J.G., 1986. El cocotero, árbol de vida. FAO, Roma. 347 p. Estudios FAO: Producción y Protección Vegetal 57

Zizumbo Villarreal, D., Colunga G. M., P. 2008.   El origen de la agricultura, la domesticación de plantas y el establecimiento de corredores biológico-culturales en Mesoamérica. Revista de Geografía Agrícola, Núm. 41, julio-diciembre. Universidad Autónoma Chapingo, México. pp. 85-113

 

28 de agosto de 2026

Efectos de la tala y quema en el sistema agroforestal nainu familiar en la comarca de la biosfera de Gunayala, Panamá

Quema después de la tala, nainugan de Digir Neggwebur. Foto: Gubiler, mayo 2025

 

Palabras claves

Resumen

Tala y quema, nainu familiar, agroforestal, conocimiento ancestral, conservación, cambio climático, Gunayala.

Este estudio identifica los efectos de la tala y quema en el sistema agroforestal nainu familiar del pueblo Gunadule, en la Biosfera de Gunayala, Panamá, para fortalecer las prácticas agrícolas sostenibles. Con base en la revisión documental, el trabajo de campo y el conocimiento ancestral, se muestra que, aunque la tala y quema a pequeña escala forman parte del sistema productivo, la reducción de los barbechos y la pérdida de saberes ancestrales afectan la regeneración del suelo y del bosque. Sin embargo, bajo manejo ancestral, el sistema conserva la cobertura forestal y aporta a la conservación biocultural del territorio. Por ello, fortalecer los saberes locales y las prácticas agroforestales es clave para la sostenibilidad de Gunayala y para las estrategias de conservación y mitigación del cambio climático.

 

Gayamar:

Binsaed Issegwad

Sabbi olaed, neg ogunmagged, nainu, sabbur, dadgan inmar wisid,

We sabga ilemagnai igi sabbi olaed, neg ogunmagged nainu bulaledggi arbae, dule guna negweburgi e Nabgwana billigang Guanyala, Panamá gad, we ilemagnai nainu igar ogannogega, nainumar nasguega. Sabgamar absolesad, yargi arbalesad geb dadgan immar wisid obesmaladg oyonado igi sabbi olaed, neg ogunmagged anba wilubba negsaedgi imagledibe, nanuinumar onasguedggi egi dognaye; neg imagleged siggirmagdedibe geb dagagan inmar wisid ieleddbe

 Conclusiones

La tala y quema en el sistema nainu familiar puede intensificar sus impactos ambientales si se reducen los ciclos de barbecho o se pierde el conocimiento ancestral. Bajo manejo ancestral, el sistema mantiene altos niveles de cobertura forestal y biodiversidad.

Para asegurar su sostenibilidad, es clave fortalecer las prácticas heredadas, promover sistemas agroforestales sin quema, mejorar los barbechos y proteger el bosque negsered.

El modelo Gunadule demuestra que la producción agrícola, la conservación y la cultura pueden integrarse de manera armónica. Su visibilización ofrece aportes valiosos frente a la deforestación y la pérdida de biodiversidad a nivel nacional.

El sistema nainu, manejado con saberes ancestrales, constituye un ejemplo de manejo forestal sostenible que puede contribuir a las estrategias nacionales de conservación y mitigación del cambio climático.

Leer más en: https://revistas.udelas.ac.pa/index.php/karakol/article/view/karakol-2026-2/488

Revista Karakol: https://revistas.udelas.ac.pa/index.php/karakol

 

2 de agosto de 2026

32 años protegiendo a Nana Ologwadule

XXXII Aniversario del Área Silvestre del Corregimiento de Narganá N.° 1.

Celebramos 32 años de conservación, conscientes de que aún queda mucho por hacer para proteger a Nana Ologwadule (Madre Tierra). Sigamos sumando esfuerzos por el bienestar de nuestra Área Silvestre Protegida. Foto: Enrique Linares, 2026
 

Hoy conmemoramos con orgullo el 32.º aniversario de la creación del Área Silvestre de Narganá, un territorio que representa mucho más que un área protegida. Es el hogar de Nana Ologwadule (Madre Tierra), donde las aves, los mamíferos, los reptiles, los anfibios y todas las demás formas de vida encuentran refugio y mantienen el equilibrio de este invaluable patrimonio natural y cultural.

Al amanecer, el canto de las aves nos recuerda que la naturaleza aún nos habla. Cada huella del tapir y del jaguar, cada árbol centenario, cada río cristalino y cada rincón del bosque son testimonio de la extraordinaria riqueza de Nana Ologwadule. Todos ellos nos invitan a reflexionar sobre la responsabilidad compartida que tenemos de proteger y conservar este legado, para que las generaciones presentes y futuras continúen viviendo en armonía con la Madre Tierra.

La conservación del Área Silvestre de Narganá y de Nana Ologwadule no es una responsabilidad exclusiva de los guardaterritorios. Es un compromiso colectivo que une a nuestro pueblo Guna: a nuestras autoridades tradicionales, a la juventud, a las comunidades y a todas las instituciones que comparten la visión de un territorio donde la naturaleza, nuestra cultura y la identidad de nuestro pueblo se preserven, se fortalezcan y convivan en armonía.

En esta fecha tan significativa, hacemos un respetuoso llamado a nuestras autoridades comarcales para seguir fortaleciendo el respaldo a los Guardaterritorios, quienes, con dedicación, valentía y un profundo compromiso con el territorio ancestral, recorren montañas, ríos y bosques para proteger Nana Ologwadule frente a amenazas como la tala ilegal, la caza furtiva y la minería ilegal. Su labor silenciosa, muchas veces realizada en condiciones adversas, merece el reconocimiento, el apoyo y el compromiso de toda la sociedad.

Guardaparques de MiAmbiente ubicando letrero del límite del Corregimiento de Nargana, Área Silvestre. Foto: Archivo de MiAmbiente, Regional de Kuna Yala

Que este 32.º aniversario renueve nuestra determinación de trabajar unidos por la protección de Nana Ologwadule, para que continúe siendo un refugio de vida, biodiversidad, cultura y esperanza. Proteger la biodiversidad es proteger nuestra identidad, honrar el legado de nuestros ancestros y garantizar un futuro digno para las generaciones que vendrán.

¡Feliz 32.º aniversario al Área Silvestre de Narganá!

Que Nana Ologwadule siga guiando nuestros pasos y fortaleciendo el compromiso de todos con la conservación de la Madre Tierra.


Enrique Linares
Guardaparque del Área Silvestre de Narganá
Ministerio de Ambiente (MiAmbiente) – Guna Yala


32 años de compromiso ambiental en Gunayala

La naturaleza nos recuerda por qué vale la pena protegerla.

Esta impresionante cascada, ubicada en el Área Silvestre del Corregimiento de Narganá, Comarca Guna Yala, refleja la riqueza natural que el Ministerio de Ambiente-Gunayala y el Congreso General Guna trabajan día a día para conservar en beneficio de las presentes y futuras generaciones”.

“¡Conservar hoy es garantizar el mañana!”. Foto: Kaylibaler Castillo

Geodisio Castillo

En la primera semana de agosto, hoy 2 de agosto, se celebra los 32 años del Área Silvestre del Corregimiento de Narganá [1], un espacio que simboliza la unión entre la naturaleza y la cultura Gunadule, y que reafirma la visión de la Comarca como Comarca de Biosfera. Reafirmamos que la protección del ambiente no es solo una tarea técnica, sino un compromiso profundo con la humanidad y con el futuro de nuestra Comarca Gunayala. Esta es la única área silvestre protegida reconocida y administrada por Onmaggeddummad Sunmaggaled (Congreso General Guna) integrada a la Comarca de Biosfera.

Desde el Proyecto de Estudio y Manejo de Áreas Silvestres de Kuna Yala (PEMASKY) en los años 80, pasando por la administración de la Asociación Ecológica Kuna (AEK), hasta la declaración del Congreso General Guna en 1987 [2], este proceso ha sido ejemplo de cómo un pueblo puede defender su territorio y proyectar un modelo de desarrollo basado en la vida biocultural.

El Congreso General Guna, al emitir la Resolución N° 2 de 2023 [3], nos recuerda que la Comarca de Biosfera es un proyecto vivo, que integra la tierra, el mar y la cultura en un mismo tejido de vida. Este reconocimiento no es únicamente legal: es un llamado a las instituciones, a la sociedad y a cada persona a entender que el desarrollo social, económico y biocultural solo es posible si ponemos a la humanidad en el centro y al ambiente como su sostén.

Equipo de la Fuerza Activa de Guardaparques durante labores de patrullaje, control y monitoreo ambiental en el Área Silvestre del Corregimiento de Narganá, realizando la identificación y registro de huellas de tapir centroamericano (Tapirus bairdii), una especie emblemática y en peligro de extinción cuya presencia es un importante indicador del buen estado de conservación de los bosques de la Comarca Guna Yala.

Proteger el hábitat del tapir es conservar la biodiversidad de nuestros bosques.

-   Foto: Albello Rosas.


 Compromiso institucional compartido

Aunque no existe un co-manejo formal, el Ministerio de Ambiente ha acompañado al Congreso General Guna en un co-manejo colaborativo sui generis, que se expresa en acciones concretas:

 

  • Charlas ambientales que fortalecen la conciencia comunitaria.
  • Proyectos educativos que integran a jóvenes y adultos en la defensa de la biosfera.
  • Patrullajes conjuntos entre guardabosques del Ministerio y del Congreso, y con la participación de SENAFRONT que unen la técnica institucional con la sabiduría ancestral Gunadule.

Este modelo demuestra que la colaboración, aunque no esté formalizada, puede ser efectiva y respetuosa, y que la protección ambiental es más fuerte cuando se construye desde la confianza y la acción conjunta.

Humanidad como centro del desarrollo

El Área Silvestre de Narganá nos recuerda que el desarrollo social, económico y biocultural solo es posible si ponemos a la humanidad en el centro y al ambiente como su sostén. La tierra y el mar de Gunayala son fuente de vida, cultura y futuro, y su defensa es también la defensa de nuestra identidad.

Guardaparques o guardarecursos de MiAmbiente y de los CGGs

Queridos guardabosques:

Su labor es un escudo silencioso que protege la vida, los bosques y el futuro de todos. Cada paso que dan en el bosque, cada suelo, cada árbol que cuidan y cada especie que resguardan es un acto de valentía y esperanza.

Ustedes son los guardianes de Nana Ologwadule, los héroes invisibles que aseguran que las generaciones venideras puedan respirar aire puro y disfrutar del paisaje bello de Gunayala, de Panamá y del mundo.

Sigan adelante con orgullo, dignidad y fuerza: su misión es noble, su esfuerzo invaluable, y su legado eterno. Con una visión independiente, a través de la participación directa en las comunidades; poniendo su formación y experiencia, al servicio de comunidades vigilantes, grupos ecologistas, y personas con sensibilidad ambientalista.

Recuadro histórico: PEMASKY, Congreso General Guna e INRENARE

 

PEMASKY (1983-1986)

  • Proyecto pionero de estudio y manejo de áreas silvestres en Kuna Yala.
  • Objetivo: lograr el reconocimiento de la Comarca como Comarca de Biosfera.
  • Administrado inicialmente por la Asociación Empleados Kuna (AEK), luego la Asociación Ecológica Kuna.

Congreso General Guna (1987)

  • El 7 de noviembre de 1987, declaró unánimemente la Comarca como Biosfera.
  • Primera fase: el Corregimiento de Narganá, incluyendo tierra y mar.
  • Desde 2001, asumió directamente la administración del área silvestre.
  • En 2023, reafirmó la declaración con la Resolución 2, reconociendo la Comarca de Biosfera en su totalidad.

INRENARE (1994)

       El 2 de agosto de 1994, declara al Área Silvestre ubicada en el Corregimiento de Nargana (Primera fase de la Comarca de Biosfera), excluye la parte marina.

 

 


[1] INSTITUTO NACIONAL DE RECURSOS NATURALES RENOVABLES, RESOLUCIÓN JD-022-94, 02-08-1994. DECLARA UN AREA SILVESTRE EN EL CORREGIMIENTO DE NARGANA (Nº1), UBICADA DENTRO DE LA COMARCA Y RESERVA INDIGENA DE SAN BLAS. Gaceta Oficial: 22617 Publicada el: 07-09-1994

[2] CONGRESO GENERAL KUNA, KUNA YALA, RESOLUCIÓN N° 3, 7 de noviembre, 1987, Achutupu. Resuelve: Comarca de Biosfera y Sitio de Patrimonio Mundial de Kuna Yala

[3] CONGRESO GENERAL DE GUNAYALA. RESOLUCIÓN N° 2, 29 de marzo, 2023, Usdub. Resuelve: Reafirma el Área Silvestre en el Corregimiento de Nargana, reconocimiento de la Comarca de Biosfera y la elaboración del Plan de Manejo desde la cosmovisión del Pueblo Guna

25 de julio de 2026

Los incendios forestales se agravan en Norteamérica y amenazan a Europa y América Latina

Canadá supera los 950 fuegos activos, Estados Unidos activa el máximo nivel de preparación y la UE sigue por encima de la media, mientras Brasil y Bolivia se preparan para el periodo de mayor riesgo y Chile mantiene las secuelas de enero

Los grandes incendios forestales en Canadá aumentan las tasas de fotosíntesis (2023) / Foto: Archivo - EP


Los servicios de emergencia de Canadá, Estados Unidos, la Unión Europea y varios países latinoamericanos afrontan a mediados de julio de 2026 una elevada actividad de incendios forestales o se preparan para la fase más peligrosa de sus respectivas temporadas. La combinación de calor, falta de lluvias, tormentas y vegetación seca ha incrementado el riesgo de nuevos focos y ha elevado la presión sobre los recursos de extinción.

Sumario

 

Los balances disponibles no permiten afirmar que 2026 sea ya el peor año mundial de incendios. Las cifras tampoco son directamente comparables porque cada organismo aplica metodologías, superficies mínimas y criterios distintos, pero muestran una coincidencia preocupante: Norteamérica registra una fuerte escalada, Europa se mantiene por encima de su promedio y varias regiones latinoamericanas entran en su periodo seco.

Fuente: https://www.ecoavant.com/medio-ambiente/incendios-forestales-se-agravan-en-norteamerica-amenazan-europa-america-latina_17100_102.html


25 de junio de 2026

Las múltiples dimensiones de la bioculturalidad en la Comarca de Gunayala (Panamá): ontologías, saberes, políticas

The multiple dimensions of bioculturality in the comarca of Gunayala (Panama): ontologies, knowledges, policies

Jean Foyer, Mònica Martinez Mauri, Geoffroy Filoche y Geodisio Castillo

https://doi.org/10.4000/16gem

Resúmenes

CASTELLANO

La noción de diversidad biocultural o bioculturalidad remite a una sinergia entre la conservación de la biodiversidad, por un lado, y la diversidad cultural representada por los pueblos indígenas, por el otro. Se trata de una noción atravesada por cadenas y redes de traducción en la que intervienen múltiples actores, entre ellos: científicos, políticos, activistas, funcionarios e indígenas. En este artículo nos proponemos conectar el uso de esta noción con la complejidad del sistema de conocimiento guna. Un sistema, caracterizado por la coexistencia de tratados espirituales y normas negociadas, que ilustra los diferentes “modos de existencia” de la bioculturalidad. A partir de un análisis crítico de la idea de bioculturalidad, en un primer momento describimos los diferentes “modos de existencia” de la bioculturalidad en función de las relaciones cotidianas de los gunas con su medio ambiente, a continuación nos adentrarnos a la historia de su lucha por la autonomía y los diálogos que desde hace décadas este pueblo mantiene con representantes de la comunidad científica (mayoritariamente biólogos y antropólogos), y finalmente, abordamos la participación guna en la definición de políticas en el ámbito nacional e internacional.

ENGLISH

The notion of biocultural diversity or bioculturality refers to a synergy between biodiversity conservation on the one hand, and cultural diversity represented by indigenous peoples on the other. It is a notion that is traversed by chains and networks of translation involving multiple actors, including scientists, politicians, activists, civil servants and indigenous peoples. In this article we propose to connect the use of this notion with the complexity of the Guna knowledge system. A system, characterised by the coexistence of spiritual treaties and negotiated norms, which illustrates the different ‘modes of existence’ of bioculturality. Based on a critical analysis of the idea of bioculturality, we first describe the different ‘modes of existence’ of bioculturality in terms of the everyday relations of the Guna with their environment, then we delve into the history of their struggle for autonomy and the dialogues that the Guna people have maintained for decades with representatives of the scientific community (mostly biologists and anthropologists), and finally, we address Guna participation in the definition of policies at the national and international level.

Palabras claves: Gunayala, bioculturalidad, protocolos, normas, ontologías

Keywords: Gunayala, bioculturality, protocols, norms, ontologies

Texto completo, disponible en: https://journals.openedition.org/nuevomundo/107600

 

29 de mayo de 2026

Falsas soluciones climáticas y guardianes de la biodiversidad

Geodisio Castillo

La Asociación de Mujeres Rurales de Digir (AMRD) limpiando su nainu con cultivo de osi (piña), con apoyo del Movimiento de la Juventud Kuna (MJK). Foto: Gubiler, 25/04/26

Los viajes por el vasto mar hacia el este, contemplando la inmensidad del agua y la tierra verde de nuestra madre, suelen despertar placer y asombro. Sin embargo, bajo esa belleza se ocultan problemas profundos que amenazan la vida. Frente a ellos, abundan las llamadas “soluciones” que en realidad no resuelven nada. Entre ellas destacan los mercados de carbono, la geoingeniería, la minería, los monocultivos “verdes” como los biocombustibles y las medidas frente a la subida del mar. Estas estrategias, impulsadas por grandes corporaciones, desplazan comunidades, perpetúan el modelo extractivista y degradan ecosistemas en lugar de restaurarlos. Son falsas soluciones porque atacan síntomas, no causas, y refuerzan la dependencia de sistemas industriales que generan emisiones y desigualdad.

En contraste, los sistemas alimentarios de los pueblos indígenas ofrecen alternativas reales y sostenibles. En Gunayala, las prácticas agrícolas —como la roza y quema controlada, la rotación de parcelas y los huertos diversificados— están diseñadas para mantener el equilibrio ecológico. Estas técnicas se narran como historias de respeto y armonía: al cultivar múltiples especies, los agricultores se convierten en guardianes de la biodiversidad. Cada parcela se transforma en un mosaico vivo que protege los suelos y fortalece la resiliencia frente a plagas y sequías. Es un relato de diversidad que asegura que la vida siempre encuentre un camino.

La reducción de emisiones aparece como un acto consciente al prescindir de fertilizantes químicos y maquinaria pesada, la huella de carbono se desvanece poco a poco. La atmósfera respira más ligera, y el planeta agradece la sencillez de un trabajo realizado con manos y saberes ancestrales. Las comunidades, protagonistas de esta historia, fortalecen su soberanía alimentaria al producir lo que consumen, tejiendo independencia frente a cadenas globales intensivas en energía. Es un regreso a la raíz, donde la comida nutre tanto el cuerpo como la identidad y la autonomía de los pueblos.

Todo se desarrolla bajo el compás de los ciclos naturales. La producción se adapta a los ritmos de la tierra y del mar, sin imponer calendarios industriales. Cada cosecha y cada pesca se convierten en actos de armonía con el tiempo que dicta la naturaleza. Estas prácticas no solo mitigan el cambio climático, sino que también preservan culturas y conocimientos ancestrales que han demostrado resiliencia durante siglos. Reconocer y apoyar estos sistemas es clave para enfrentar la crisis climática de manera justa y efectiva.

La soberanía alimentaria se conecta directamente con la justicia climática porque propone sistemas locales, agroecológicos y comunitarios que reducen emisiones, fortalecen la resiliencia y garantizan derechos frente a un modelo agroindustrial que agrava la crisis. Sin embargo, lo que hacemos en la práctica suele ser olvidado o poco valorado por nuestra propia gente. La agroecología se ha convertido en costumbre, pero no se reconoce como innovación desde nuestra perspectiva ancestral. Esto ocurre porque no se divulgan ni aplican las estrategias elaboradas por los Onmaggeddummagan (Congresos Generales), como el Plan Estratégico de Gunayala 2026-2036 y el Plan de Gestión para la Comarca de Biosfera 2026-2031, producto del Plan General de Manejo y Desarrollo para la Comarca de Biosfera, elaborado en 1986 por el grupo interdisciplinario de técnicos de lo que fue el Proyecto/Programa de Estudio para el Manejo de Áreas Silvestres de Kuna Yala (PEMASKY), administrado por la Asociación de Empleados/Ecológica Kuna (AEK).

Aunque contamos con conocimiento técnico y recursos que llegan a las comunidades y organizaciones, la producción alimentaria no se ha elevado de manera significativa. Ante esta realidad, se espera que la asamblea en Dubwala (del 29 de mayo al 3 de junio) abra un espacio de discusión y, más allá de reflexionar, proponga alternativas concretas. Solo así podremos Onmaggeddummad Sunmaggaled (Congreso General Guna) transformar las estrategias en acciones que fortalezcan la soberanía alimentaria y la justicia climática desde nuestras raíces.