7 de agosto de 2017

Un nuevo paradigma: El suelo visto como organismo vivo

Durante muchos años se trató al suelo como el soporte mecánico de las plantas en el cual se agregaban fertilizantes para que estas crecieran. Gracias a los avances tecnológicos se pudo demostrar algo que se podría considerar como un nuevo paradigma, y es que “el suelo es un organismo vivo”. Al igual que una planta o un animal, el suelo respira, se alimenta y se reproduce, así como también se puede enfermar y hasta morir.


Pero no es vivo porque contiene micro y macro organismos sino porque esos organismos son parte inseparable de ese suelo; se podría decir que no están en el suelo, sino que “son” el suelo. Ese mismo suelo sin ellos estaría literalmente muerto y no podría dar vida a ninguna planta o bien si tuviera otros macro y microorganismos no sería ese suelo sino otro. En definitiva: cada suelo es único y debería ser tratado como tal.

Como cualquier ser vivo un suelo posee “órganos” o grupos funcionales, los que están formados, principalmente, por agrupaciones microbianas en forma de colonias y estas a su vez organizadas en consorcios que, en cantidad y diversidad adecuadas, cumplen ciertas funciones exclusivas, como por ejemplo: poner disponibles los nutrientes, construir una estructura porosa estable facilitando la oxigenación, filtrar sustancias tóxicas, mantener las proporciones adecuadas entre microbios para evitar enfermedades, activar los sistemas de defensas de las plantas, etc.. Pero lo que hay que comprender es que cada consorcio microbiano funciona en sincronía y sinérgicamente sólo cuando las condiciones son las apropiadas y todos sus integrantes están presentes, como cualquier equipo. Cuando uno o más miembros no están, todo el consorcio se resiente.

A su vez el suelo vivo mantiene una relación netamente simbiótica con las plantas. Por eso es que “en un suelo sano la planta es sana” creándose un círculo virtuoso.

Sin dudas que esta nueva mirada sobre el suelo nos hace replantear la forma de manejo, y las preguntas ahora serían:

¿Qué requerimientos tiene un suelo para mantenerse vivo?

1- Alimentación.

Se podría decir que el suelo es primordialmente “herbívoro”, ya que se alimenta de plantas vivas (más específicamente de las secreciones que estas excretan) y de plantas muertas (rastrojos), a partir de la transformación microbiana. Los vegetales vivos le brindan en forma constante una serie de sustancias orgánicas indispensables que los rastrojos no le aportan, y el suelo le devuelve otros elementos únicos como contraprestación, entre los cuales podemos encontrar aminoácidos, vitaminas, enzimas, hormonas y antioxidantes. Por esta razón se considera que la mejor alternativa para mantener el suelo vivo y sano es mantenerlo todo el año con vegetación viva (puentes verdes, plantas nativas o cultivos comerciales); nunca desnudo. Obviamente que además necesita del agua para desarrollar todos sus procesos biológicos. El suelo también se nutre, en menor escala, de restos de otras especies del reino animal que viven en él y de microorganismos muertos. En definitiva, el aparato digestivo del suelo está formado por las colonias especializadas en mineralización y en captación de nutrientes, básicamente. Un suelo vivo con plantas vivas todo el año estará mejor nutrido que un suelo con rastrojos y, obviamente, que uno desnudo, lo que dará mejores cultivos en reglas generales.

2- Respiración.

Si bien la explicación es más compleja, desde el punto de vista agrícola se podría considerar que el suelo es un organismo aerobio (respira oxígeno del aire), al punto que uno puede medir esa respiración con un simple respirómetro que captará el CO2 que desprende (cabe recordar que gran parte de ese dióxido de carbono es aprovechado por la planta para su fotosíntesis). Pero el suelo también puede funcionar como anaerobio facultativo cuando se cultivan especies como el arroz. En cambio, la anaerobiosis provocada por malas praxis en el manejo del suelo hace que se desarrollen microorganismos anaerobios en mayor proporción de la adecuada, los que generan la pérdida de grandes cantidades de nitrógeno y azufre al transformar nitratos y sulfatos en gases y en moléculas no aprovechables como el nitrito. Además, los azúcares se convierten en ácidos, bajando peligrosamente el pH y bloqueando elementos importantes como el fósforo. Por lo tanto, se podría concluir que los suelos con falta de agregados (compactados), además de crear problemas mecánicos, generan serias deficiencias de nutrientes como consecuencia de la misma anoxia.

3- Reproducción.

Esta función tiene que ver con el concepto de sostenibilidad que es el que hace que un suelo se mantenga vivo en el tiempo, lo que está ligado directamente a la perpetuación sexual y asexual de la propia biota. Pero para que esto ocurra deben existir condiciones adecuadas de pH, temperatura, humedad, nutrientes, etc. Cada suelo tiene distintos requerimientos para lograr un desarrollo equilibrado.

Toda alteración física, química o biológica del suelo generada por prácticas agropecuarias inadecuadas provoca un mayor stress en el cultivo reduciendo productividad y haciéndolo susceptible a enfermedades, pero, sobre todo, es el mayor factor de atracción y generación de plagas. El gran tema es entonces saber cuáles son esas prácticas inadecuadas.

¿Qué factores de estrés edáfico existen con relación al manejo habitual?

Entendiendo al suelo como un organismo vivo no es difícil darse cuenta de que:

Incorporar sustancias de síntesis química en dosis inadecuadas genera estrés al modificar el pH del suelo, al eliminar y mutar ciertas especies de microorganismos que modifican sus proporciones dentro del consorcio, y al inmovilizar nutrientes en el suelo, entre otros muchos inconvenientes. Existen investigaciones que demuestran que muchos agroquímicos, principalmente los herbicidas, eliminan hongos como por ejemplo los micorrícicos y los ligninolíticos, esenciales para la construcción de poros, entre otras funciones, por lo que se puede concluir que la compactación no es sólo consecuencia del paso de las maquinarias sino también del uso frecuente y exagerado de agroquímicos. Otra consecuencia del uso de estos agroquímicos es la muerte de grandes cantidades de algas unicelulares, que son importantes fijadoras de nitrógeno, pudiendo llegar a fijar hasta 90 kg de N/ha!! Pero no sólo los biocidas son perjudiciales sino también los fertilizantes, sobre todo en las dosis que se utilizan.

Roturar la tierra de la manera tradicional genera estrés, ya que rompe el equilibrio existente y expone la biota a las inclemencias climáticas directas (incluyendo los rayos ultravioleta y rayos x), rompe la capilaridad y acelera demasiado la oxidación de la materia orgánica dificultando, además, la formación de ácidos húmicos (humus), entre otros perjuicios.

Hacer monocultivo o cultivar una misma especie vegetal en grandes superficies genera estrés al aumentar la resistencia de microorganismos, insectos y plantas que se vuelven “patógenos” para el sistema al eliminar la biodiversidad y al esquilmar ciertos nutrientes, entre otros problemas.

Dejar el suelo sin plantas vivas y sin rastrojo produce estrés porque falta el alimento, porque el clima actúa de manera directa sobre la vida del suelo, porque se pierde toda la posibilidad de tener suficiente materia orgánica y de formar ácidos húmicos y porque se compacta y erosiona el suelo, entre otros perjuicios.

En conclusión, con malas prácticas agrícolas se ven alteradas todas las funciones biológicas del suelo (alimentación, respiración y reproducción) enfermándolo con distintos niveles de gravedad, pudiendo incluso, matarlo. En un suelo muerto no crecen las plantas; y en un suelo enfermo crecen plantas enfermas.
 

Cuadro 1: Cantidad de unidades formadoras de colonias microbianas (ufc) por gramo de suelo, halladas según manejo. Fuente: Extraído de investigaciones realizadas por el Dr. Luis Wall et al.
Hay estudios que revelan que, además de los cambios que producen los eventos climáticos sobre la biota del suelo, existen altos impactos debidos a la calidad del manejo agronómico que se haga (Cuadro 1).

¿Qué sucede en la planta cuando hay estrés en el suelo?

Como se mencionó anteriormente, cuando el suelo sufre alguna alteración por falta de alimento o por variaciones profundas en la biota, repercute directamente sobre el cultivo provocando una serie de problemas claramente visibles:
  • Se produce proteólisis vegetal; o sea la ruptura de las moléculas de proteína desdoblándose en aminoácidos libres produciendo debilidad en las plantas y atracción de insectos y hongos que se transforman en plagas (Trofobiosis).
  • Baja la actividad fotosintética y con ello la productividad, entre otros inconvenientes.
  • Aumenta el consumo de energía, de nutrientes y de agua.
Todos estos factores hacen que la planta también se enferme o, en casos extremos, muera, pero lo que sí es seguro es que bajo estas circunstancias de estrés del suelo el cultivo jamás llegará a desarrollar todo su potencial genético. Y esto es algo que el productor en general no conoce: un suelo estresado hará que su cultivo también se estrese y no alcance el potencial a pesar de todos los esfuerzos que haga. El problema está en creer que la solución es agregar más fertilizantes o más agroquímicos, lo cual llevará al sistema a un mayor caos debido a que provoca un mayor desequilibrio. Y como los manejos son similares entre productores, los resultados también lo son, y uno acostumbró su ojo a ver siempre cultivos estresados creyendo que ese es su “fenotipo” natural, hasta que hace un manejo sustentable que baja el estrés y nota con asombro que la planta expresa otra faceta, rindiendo más y con mejor calidad y sanidad; pero no rinde más por el efecto del fertilizante sino porque al bajar el estrés se desbloquea la fotosíntesis que estaba disminuida porque la planta estaba ahorrando energía para derivarla a funciones de supervivencia.

Como dijo Mulder: “En un suelo completo las plantas casi no necesitan fertilizantes”.

¿Cómo cuidar, mejorar y regenerar un suelo?

La propuesta es corregir algunos de los procesos agronómicos actuales utilizando paradigmas diferentes en vez de productos diferentes. Esto es, técnicas e insumos diferentes conceptualmente para optimizar el recurso suelo. Todos ellos apuntan a devolver su actividad biológica y a bajar el estrés del sistema, mejorando la relación costo-beneficio. Dicho de otra forma, la propuesta no es aumentar el rinde mediante el agregado de más fertilizante sino de bajar las barreras que están haciendo que la planta no pueda expresarse plenamente, lo que es una gran diferencia conceptual.

A continuación, se describen los principales nuevos aportes tecnológicos que se están desarrollando para mejorar la calidad edáfica, basados, principalmente, en tres conceptos que se deben trabajar conjuntamente: los consorcios microbianos, las sustancias húmicas y los aminoácidos.

Consorcios microbianos.

El suelo vivo contiene miles de millones de microorganismos de cientos de especies por gramo, que son la matriz principal de esa vida. Está comprobado que ellos son los seres vivos más sensibles del planeta a los cambios, por lo que son los primeros que mueren, mutan o cambian sus proporciones ante las malas praxis. Se puede verificar mediante análisis biológicos que los suelos manejados bajo preceptos de agricultura “moderna” (la mayoría de los suelos actuales) presentan una enorme alteración en cantidad y diversidad microbiana.
 

Fig. 1. Consorcio microbiano en su biofilm
Los microorganismos, al igual que todos los seres vivos, trabajan mancomunadamente dentro de consorcios, cada uno en su biofilm (fig. 1) que les sirve de protección y de canal de comunicación, y estos consorcios a su vez forman parte de comunidades microbianas.

Ningún microorganismo funciona por separado, por lo cual se necesita la presencia de todos para que el sistema funcione. Por ejemplo, para que el Azotobacter (uno de los fijadores de nitrógeno más conocidos) fije nitrógeno necesita que haya determinados tipos de amebas, amén de la concentración adecuada de oxígeno gaseoso y demás condiciones. Y así con cada especie microbiana.
 

Fig. 2. Cromatografía de suelos
Si bien hoy ya se está trabajando en Argentina con estas técnicas de los consorcios microbianos, la recomendación en un futuro no muy lejano va a apuntar seguramente a incorporar ciertos grupos funcionales microbianos consorciados faltantes que tienen la cualidad de funcionar sinérgicamente en el suelo devolviéndole la vida que fue perdiendo. Ellos son el “motor” del cambio en el proceso de recuperación de la vida del suelo. Obviamente que se requiere de un buen análisis biológico del suelo para saber qué usar, por lo que las técnicas analíticas deberán aggiornarse también para poder estudiar los niveles de actividad biológica de cada tipo de suelo. Para ello se desarrollaron técnicas como el metagenoma y la cromatografía plana de suelos (fig. 2).

Pero hay un factor relevante a analizar antes de la cromatografía, y es la determinación de los sitios de extracción de muestras de suelo ya que cada suelo es único y está compuesto por distintos biomas. Si bien hubo avances al comprender que es mejor trabajar por ambientes, hoy con esta nueva visión del suelo vivo ya no es suficiente esta división; lo correcto es detectar cuáles son los BIO-ambientes, o sea aquellos suelos que tienen similitud biológica, porque esa es la mínima unidad funcional que deberá ser tratada de una misma forma. Para ello ya existen técnicas satelitales con filtros especiales de más de 10 bandas que se combinan con la cromatografía y nos muestran cada suelo como individuo único e irrepetible, así como hacemos con los animales con manejos diferenciales según sus características biológicas.
 

Sustancias Húmicas.

Son moléculas complejas únicas que la biota específica del suelo produce durante largos períodos de elaboración bajo ciertas condiciones óptimas de presión, temperatura y humedad en climas templados. Los ácidos húmicos son los mejores indicadores de calidad edáfica, ya que su existencia nos dice que ese suelo ha tenido un trato adecuado.

La agricultura moderna rara vez genera las condiciones ideales para esos microorganismos especialistas, por lo que no se llegan a formar suficientemente o bien se terminan consumiendo por la biota como fuente de energía. Cuando el bioma está en equilibrio las sustancias húmicas no se consumen ya que son sustancias de reserva de energía que genera la biota para los momentos críticos.

Lo que hay que saber es que esas moléculas cumplen funciones indispensables y exclusivas para el normal desarrollo de la vida del suelo, y por ende de las plantas, además de ser reservas de energía para los microorganismos. Entre las principales funciones están: la retención de agua y nutrientes, la agregación (construcción de poros), la disolución de sales para evitar la salinización, el incremento de la capacidad de intercambio catiónico, la separación de las arcillas y el aglutinamiento de las arenas, entre otras.

Si bien las sustancias húmicas o MO vieja (oxidada o humificada) son parte de la materia orgánica, casi nunca se las mide, y tienen propiedades muy diferentes a la otra parte de la materia orgánica denominada “joven” u oxidable, que sirve, principalmente, como fuente rápida de nutrientes. Por eso no hay que confundir calidad edáfica con el porcentaje de MO; no por contener altos niveles de MO significa que un suelo es de buena calidad. Para saberlo hay que medir la proporción de MO humificada.

Es por eso que una de las principales técnicas recomendables es el aporte externo de sustancias húmicas hasta que se logre reequilibrar el sistema, mientras se trabaja en buenas prácticas agrícolas que tiendan a evitar su degradación y a permitir su elaboración natural.

Pero no sirve usar sólo estas sustancias, ya que sin los consorcios hay funciones que jamás se llevarán a cabo.

Aminoácidos.

Son la base de la vida, ya que son los eslabones que forman las proteínas.

Las plantas tienen la capacidad de producir aminoácidos a partir, principalmente, del nitrógeno atmosférico, gracias a la acción microbiana. Es de fundamental relevancia conocer esto, ya que sin los microorganismos (o sea el suelo vivo y sano) el nitrógeno no podría ser utilizado por los vegetales y la vida en el planeta no sería posible (!). Y como la necesidad de aminoácidos es importante en gran cantidad durante la producción de un cultivo, no siempre hay suficiente disponibilidad debido a la falta de microorganismos en el suelo y en las plantas, por lo que el cultivo puede llegar a tener algún déficit nutricional.

Las fuentes de nitrógeno son varias en la naturaleza, y son dos las formas en las que se encuentra: la orgánica, que representa más del 95 % del nitrógeno total en el suelo y la inorgánica, principalmente como amonio y como nitrato, que son las formas en que lo toman las plantas; sobre todo esta última.

El aprovechamiento de ese nitrógeno sólo se logra a partir de la fijación y de la mineralización. Casi el 80% del aire es nitrógeno, y es de donde ciertas especies de microorganismos lo fijan para luego entregárselo a las plantas de manera simbiótica o asimbiótica. El resto del nitrógeno es mineralizado a partir de la materia orgánica muerta mediante procesos aerobios de amonificación y nitrificación y puesto a disponibilidad del cultivo.

Entonces se hace imprescindible que el técnico y el productor tengan en cuenta que no sólo deben analizar el amonio y el nitrato existentes sino el nitrógeno potencialmente producible a partir de los distintos procesos microbianos mencionados. Un ejemplo de ello está en que se pueden fijar más de 100 kg/ha de nitrógeno atmosférico de manera simbiótica y no simbiótica, siempre que estén presentes los microorganismos adecuados en el suelo y en las hojas. Y otro tanto también se puede llegar a generar a través de la mineralización, si hay suficiente oxígeno y si está presente esa microflora específica en el suelo.
 

Lamentablemente no se tienen en cuenta estos datos cuando se hace un análisis de laboratorio standard ya que sólo se miden el nitrato y el amonio, por lo que es casi segura la sobre-fertilización nitrogenada, perjudicando al bolsillo del productor y, como es bien sabido, al mismo suelo cuando se utilizan fertilizantes de síntesis química en exceso debido al aumento del consumo de carbono disminuyendo a niveles críticos la materia orgánica. Asimismo, un exceso de fertilizantes amoniacales perjudica la absorción de cationes como el calcio y el potasio y reduce la producción de fenoles en las hojas, quedando desprotegidas ante los hongos. Es por eso que se recomienda hacer un correcto análisis del suelo en el cual podamos conocer, no sólo el nitrógeno inorgánico sino también el orgánico y la microflora microbiana existente, especialmente los fijadores atmosféricos en hoja y suelo, entre ellos las algas, así como los amonificadores y nitrificadores.

Y, en vez de fertilizantes nitrogenados tradicionales es preferible el uso de fertilizantes orgánicos de origen natural como los aminoácidos libres que tienen muchas ventajas, entre ellas: que la planta prácticamente no gasta energía para tomar el nitrógeno, que ingresan inmediatamente a la planta sin necesidad de lluvias, que actúan como excelentes anti-estresantes, que ocupan muy poco volumen comparativamente con los granulados, que son amigables con el medio ambiente, que se aprovechan en un 100%, que no tienen acciones colaterales negativas y que no provienen de recursos no renovables.

Algunos resultados en alfalfa.
 

1- Alfalfa tratada con tecnología BIO
El uso de este tipo de tecnologías BIO provoca mejoras en el estado de las pasturas en general, que van desde una mayor uniformidad en la geminación hasta aumentos en la productividad y calidad. En el caso de alfalfa, por ejemplo, lo primero que se ve son cambios en la cantidad de hojas, las que nacen casi desde el cuello porque la planta baja el estrés y logra nutrirse íntegramente. Siendo éste un síntoma indirecto de calidad nutricional del forraje. Como consecuencia se podría llegar a aumentar la carga animal por unidad de superficie o bien lograr más rollos o simplemente llegar antes al peso del animal terminado, pero siempre con animales más sanos debido a la mayor cantidad y diversidad de nutrientes que aporta el cultivo.

Fotografías tomadas en febrero de 2015 dentro de un mismo lote en Salto, provincia de Buenos Aires, donde se manejó un sector con tratamiento bio-orgánico y el resto con manejo standard.

¿Cuánto tiempo demanda este tipo de manejo para llegar al clímax edáfico?
 

2- Alfalfa tratada convencionalmente
Es importante comprender el fundamento y los objetivos de estas novedosas técnicas de manejo. En este sentido hay que analizar cada caso en particular, ya que no es lo mismo partir de un suelo totalmente degradado que de uno sano. Las buenas prácticas agropecuarias son clave para el equilibrio microbiano, pero habría que definir cuáles son esas BPA y cómo manejarlas. En este sentido, la rotación de cultivos junto con la de actividades (agricultura y ganadería), si bien es la más difícil de llevar a cabo, sin dudas es la más recomendable. Numerosos estudios comprueban que los aportes del bosteo y de las pasturas consociadas implantadas por largos períodos de tiempo crean un ambiente favorable para la biodiversidad biótica, esencial para todo el ecosistema. Como se mencionó, la biodiversidad es el factor de mayor peso: “a medida que se incrementa la diversidad aumenta la estabilidad de un sistema”. En el caso de la producción agropecuaria esto se traduce en sustentabilidad de la producción (¡y del negocio!).

Pero en cada caso lo primero que hay que hacer es un correcto diagnóstico de situación combinando análisis físicos, químicos y biológicos. Luego, bajar el estrés del sistema y comenzar a regenerar el suelo, procesos que se pueden lograr en 2 a 3 años con estas nuevas técnicas dependiendo el grado de alteración, aunque desde la primera campaña se pueden ver las mejoras. Y recién ahí se debería trabajar para mantener, como mínimo, el nivel alcanzado (sostenibilidad), lo que genera mejoras sensibles en la calidad, en el rinde y en la sanidad del cultivo con costos menores a los de la agricultura convencional y con la disminución de plaguicidas y fertilizantes por el enorme aumento de la fertilidad natural y del vigor vegetal que se genera.

El único capital real que tiene un productor es el suelo; pero el suelo vivo y saludable…

Por Ing. Agr. Carlos Abecasis, Asesor en Bio-regeneración de Suelos. Argentina


Fuente: Engormix

 

5 de agosto de 2017

Feminismo, campesino y popular

Silvia Ribeiro*

De más de setenta países y 164 organizaciones llegaron mujeres campesinas a la Asamblea de Mujeres de La Vía Campesina (LVC) en el País Vasco, este 17 y 18 de julio. Con perspectivas y propuestas que sacuden lo establecido, no sólo en el injusto mundo que vivimos, también dentro de su propio movimiento. Feminismo campesino y popular llaman a esta identidad en construcción, que desafía al capitalismo y al patriarcado al mismo tiempo, rechaza todos los racismos, violencias, discriminaciones y xenofobias.
 
Taller Sistema Agroforestal de Nainu, Uwargandub.
18-21-05/16. Foto: Gubiler
Es la quinta vez que se reúnen como mujeres de este movimiento –la articulación campesina global más extensa que haya existido– que del 19 al 22 de julio sostiene también su séptima conferencia mundial. Tanto jóvenes como mujeres han ido construyendo su espacio propio, convocándose en asamblea los días anteriores a la Conferencia de todo el movimiento. Desde allí discuten colectivamente sus aportes específicos, antes de integrarse como delegadas y delegados a la Conferencia general.

Muchas llegaron a esta V Asamblea de Mujeres por primera vez. La expectación y el entusiasmo se siente a flor de piel. La dedicación, casi magia, del colectivo autogestionario de intérpretes coatí, hizo posible la traducción simultánea en 11 idiomas: árabe, bahasa indonesio, castellano, coreano, euskera, francés, inglés, japonés, portugués, ruso y tailandés. Entre muchas otras cosas, esta arquitectura que hace posible tender puentes solidarios de comunicación entre tantas lenguas, permite una diversidad de miradas y experiencias que nutre y fortalece no sólo a las mujeres, sino a toda la Vía Campesina.

Son mujeres de todas las edades, campesinas, indígenas, trabajadoras del campo, pescadoras, pastoras, artesanas, migrantes. Todas trabajan por la soberanía alimentaria, todas tienen que luchar contra la discriminación y la violencia, que se manifiesta de muchas maneras. Desde los salvajes feminicidios y ataques a las campesinas que resisten en Honduras –ocho muertas en la lucha y mil 800 criminalizadas, detenidas, violentadas en años recientes– a la discriminación laboral y política en Europa, el silencio impuesto a muchas mujeres en regiones enteras, la persecución y desposesión de tierras, cultivos y casas a las mujeres en Palestina; el arco de injusticias se expande globalmente. Es una situación que afecta a las mujeres, no sólo campesinas.

Pero aquí la particularidad es la construcción de un feminismo campesino y popular, que por primera vez plantean asumir como tal en toda LVC. Un feminismo desde las mujeres del campo, con identidad campesina y desde la identidad y luchas de los pueblos.

Varias de las fundadoras de la Vía Campesina recuerdan que al origen, hace poco más de 20 años, había una sola mujer en el comité coordinador internacional (CCI). Era Nettie Wiebe, de la National Farmers Union de Canadá, con la energía de las muchas que la apoyaban. Llegó a la V Asamblea, a compartir su experiencia y también lo que considera los mayores desafíos. Recuerda que comenzaron pidiendo mayor participación para las mujeres en todas las instancias de La Vía Campesina. Los compañeros se fueron más allá y acordaron que las mujeres debían ocupar el 50 por ciento de los lugares en las instancias de coordinación y decisión (porque en LVC el cuerpo colectivo y pensante es mucho más que la suma de sus partes, muchas de las cuáles aún siguen en proceso de entender y asumir las reivindicaciones de género). La regla de paridad se hizo rutina en toda la organización. Sin embargo, debaten en esta Asamblea, la paridad no era una meta, apenas un camino. A muchas aún les cuesta ocupar los espacios que reclamaron, porque para poder hacerlo se requiere que todo el trabajo, tanto productivo como reproductivo y las tareas militantes sean compartidas, algo que muchas organizaciones locales y nacionales campesinas necesitan entender, integrar y apoyar. Entre los grandes desafíos, plantea Nettie Wiebe, está definir posiciones comunes frente al poder, definir más profundamente entre todas las regiones y diversidades de LVC qué es el feminismo campesino y qué tipo de lucha eligen como mujeres. Perla Álvarez, de la organización de mujeres campesinas e indígenas Conamuri de Paraguay, agrega: el patriarcado repliega nuestro trabajo al ámbito privado, el capitalismo no lo reconoce, el racismo niega todas nuestras identidades. Por eso, continúa, no es posible separar la lucha contra el capitalismo de la lucha contra el patriarcado y el racismo.

Una lucha que parte de reconocer las diversidades, geográficas, culturales, de género, por eso ya hay también sectores LGBTI en varias organizaciones campesinas, como el MST de Brasil y organizaciones de Vía Campesina en Europa. La diversidad sexual y de género también tuvo su espacio en el programa de la VII conferencia de LVC.

Las asambleas anteriores de mujeres de la Vía Campesina establecieron campañas globales por las semillas y contra la violencia, campañas que siguen y donde los ataques en éstos y otros temas recrudecen todo el tiempo. La V Asamblea de Mujeres decidió llamar a la primera conferencia internacional de mujeres del campo, no sólo para organizaciones de la Vía Campesina sino para establecer lazos de análisis, alianzas y caminos de lucha con muchas más mujeres rurales. Será todo un reto, que desde ya asumen con la misma energía, cariño y rebeldía que cultivan en este espacio.

*Silvia Ribeiro, Investigadora del Grupo ETC

Fuente: La Jornada

 

1 de agosto de 2017

CELEBRATION.-CELEBRACIÓN: Fotografías de la chicha Guna

103 pp. Panamá: Smithsonian Tropical Research Institute, Congreso General de la Cultura Guna. ISBN: 978-9962-12-231-9.

El profesor James Howe aborda en este libro el tema de la celebración de la chicha[1] guna, concretamente, marcaban ritualmente la madurez de una niña o los rituales de la pubertad. Este trabajo es un producto de las fotos tomadas en 1970 (unas cuantas más en 2 principalmente en dos islas: Digir y Niadup). De plano, el autor nos hace saber que la publicación de esta obra se hizo con la anuencia tanto de las autoridades así como de las personas fotografiadas. Posteriormente, el profesor Howe contó con la licencia de las dos islas para exhibir y publicar las fotografías. En 2011, en el Museo del Canal Interoceánico, de la ciudad de Panamá.

Esta obra está dirigida tanto a especialistas en los estudios de la antropología como a aquellos que por curiosidad o por cultura quieren acercarse a la cultura dule. Asimismo, Celebración no solo es un libro de consulta para investigadores sino que también es un manual para docentes que se dedican a la enseñanza de los comportamientos culturales relacionados con los ritos. Esto lo refrenda la destacada trayectoria que James Howe ha seguido en el campo de la investigación y su reconocida experiencia como docente y autor de diversas obras dedicadas al estudio de la nación dule. El profesor Howe es un connotado antropólogo estadounidense, que, durante 40 años, se ha dedicado al estudio de la cultura dule de Panamá hasta tal punto que hay jóvenes dules que han hecho de su libro A People who would not kneel: Panama, the United States, and the San Blas Kuna (1998), su libro favorito.

El libro que aquí reseñamos está compuesto por once capítulos. Cada capítulo lleva un título que explica el desarrollo del rito.

Capítulo 1: El Archipiélago Guna.

En el capítulo de introducción, nos hacer viajar un poco en el tiempo, desde que un europeo dejara constancia de este rito. Nos referimos a lo anotado por el explorador galés bucanero y corsario pirata y cirujano Lionel Wafer (1640-1705). De este rito dice el profesor Howe que este rito ya se celebraba hacía aproximadamente más o menos unos 200 años antes que Wafer lo conociera. Nos cuenta el emérito profesor del Massachusetts Intitutite of Technology (MIT) que este rito basándose en las informaciones de sus maestros, que un héroe llamado Ibelele o Dad ’Ibe lo instituyó el primer inna en honor a su hermana e igualmente lo utilizó en cierta ocasión como un arma de guerra contra los enemigos. Entre los argumentos que presenta Howe, nos dice que durante cierto tiempo el rito había desaparecido, pero hubo un tiempo en que volvió gracias a otra de las deidades conocida como Ibeorgun. La renovación hecha por Ibeorgun tenía doce versiones de los cantos y de los ritos. En la práctica el rito comienza a los cuatro meses de nacida la niña. No olvidemos que este rito es solo para niñas.

Capítulo 2: Convirtiéndose en Señorita

En este capítulo nos enteramos que cuando una niña pasa a ser señorita, el padre anuncia a la comunidad esta nueva, a fin de que al día siguiente los hombres contribuyan con el aporte de haces de hojas de bijao, unas hojas que van a ser utilizadas en el rito. El uso de esta es de valor simbólico por su textura. En este momento también los hombres terminan de construir un pequeño recinto, donde ha de estar la núbil por los cuatro días de su encierro. El recinto se llama surba, que metafóricamente podemos traducir por el recinto de las purificaciones. La construcción del surba está a cargo de los hombres. Esta hojas se caracterizan por tener una cara plateada y otra cara “normal”: la cara plateada estará mirando hacia afuera, y, la verde normal, hacia adentro. Lo que no ha de faltar nunca son los bebestibles no alcoholizados, que bien puede ser café o bebida de cacao y pan. Un cayuco de medio cuerpo ha de estar fuera del surba, en el que las mujeres han de echar agua para que la núbil se esté aseando constantemente. Dice el profesor Howe:

 “Durante los días de los baños se envía a alguien a un arrecife o río cercano a buscar un par de cangrejos hembra y macho, que son utilizados para adivinar el futuro de la niña si a la hora de extraerlos de su hueco ambos muestran resistencia significa que la niña sufrirá en el parto. Colocados en un paila los cangrejos serán  observados de cerca para ver si pelean, si uno es notablemente más agresivo que el otro, o si uno o ambos se escapan- todos estos gestos y comportamientos están  relacionados con la futura felicidad conyugal de la muchacha (p. 27)”.[2]

El cuarto y último día, los especialistas en el corte de jagua salen a la tierra firme en busca de ellas. Alredores del árbol hay un rito para pedir permiso al árbol ya que de él han de sustraer las frutas. Al terminar esta labor, comen de lo que trajeron y una porción la dejan al árbol. En la noche se procede a pintar a la núbil. La ceremonia termina con la ingesta de una sopa.

Capítulo 3: Preparando El Camino

En el pretérito, los padres se preparaban con antelación para celebrar este rito, de carácter pantagruélico, por la abundancia de comida, bebida y jolgorio. Incluso, muchas veces los isleños iban a los pueblos de la cordillera en procura de carne de monte. El calendario de este rito está en manos de los denominados “los jefes del inna”. Una de las cosas que llama la atención es que todas las carnes se conservan de forma ahumada. Otra de las cosas que llama la atención es que hay equipos de amigas que cosen sus morras[3]iguales para lucirlas durante los días de fiesta. Es importante recalcar que todo el instrumento que se han de utilizar durante este rito deben ser nuevos. Siempre en el preterido (aún cuando se sigue practicando) es que todos los habitantes de la isla deben aportar lo que se necesita para la fiesta: guineo, pescado, leña, caña de azúcar. Esta contribución es anotada en un cuaderno por los encargados de llevar la cuenta.

Para un día señalado, al son de una caracola, los hombres se levantan a las 3:00 a.m., y cada grupo se dirige donde se encuentran los trapiches para estrujar las cañas, cuyo jugos cen en un recipiente. Estos jugos se transportan a una casa designada para el caso y se vacían en unas pailas gruesas y pesadas. El cocido del jugo de la caña es un deber de las mujeres, quienes son ayudados por los hombres que son los encargados de empujar las leñas al fogón.

En este proceso el experto en la elaboración del inna cata su calidad y decide cuánto más necesita de los elementos embriagantes. El líquido cocido y tibio se escancia en una tinaja, se tapa con bijao y así se queda por unos diez días. Pasado ese día, hay un día para catar, para ver qué tal va la fermentación. Ese día se declara cuando se ha de celebrarla fiesta

Capítulo 4: Animales, Espíritus Y Humanos

En este capítulo, el profesor Howe nos dice que los dules[4] habitan dos mundos: uno de ellos es visible y otro es invisible. Seguidamente aclara muy bien los tipos de aves y carne de monte que deben ser consumidos. Además explica por qué han de ser esos animales.

Capítulo 5: El día inicial

El profesor nos habló ya de la “chicha de noche”[5]. Durante el primer día del in̅a se mezcla la acción colectiva con la colectiva. Lo que dice el profesor Howe es que los detalles y las secuencias del primer día varían de manera significativa de un pueblo a otro, aunque los eventos siempre son parecidos.

Ese primer día el pueblo se levanta temprano. Las mujeres se encargan de cocinar, generalmente, bebida no fermentadas, A la núbil se le encierra en el recinto surba.

El primer día del rito comienza la descripción. Ese día se arman todos los elementos que se han de usar sobre el evento. Cuando yo todo esté armado la gente se va a tomar un baño y tocarse de nuevos vestidos, engalanados para el evento.

Capítulo 6: El Brindis Comunitario

Este capítulo ostenta el dicho “beber chicha es un acto eminentemente social”. Hay que tener en cuenta que el in̅a[6] (chicha en los textos castellano e inglés) el jugo de caña está en las tinajas de barro, que se encuentran en le in̅anega-el hogar del in̅a. Antes de entrar al recinto del in̅a.  , la gente se pinta la cara y los pies. Cuando todo el pueblo se encuentre ubicado dentro del recinto del in̅a, el líder de la comunidad habla en términos de que se porten bien. Después de abren las tinajas: la gente va en pequeños grupos. Una banda de servidores, al son de un ritmo de bailes, llenan las totumas y así, bailando les entrega a los bebedores quienes van de turno o de ronda en ronda. La nota llamativa de esta parte es que cuando terminan de beber, voltean la totuma para demostrar que han bebido hasta la última gota.

En este capítulo el profesor Howe aprovecha el momento para hacer las comparaciones de fiestas rituales entre las naciones del Amazonas y los ayllu de los Andes.

Capítulo 7: la señorita y la flauta

De partida, el profesor Howe nos explica en este capítulo que hay un rito llamado “la chicha de noche” y una “chicha larga”. La chica de noche es un rito de un solo día, en tanto que, la larga dura entre tres a cuatro días. Uno de los aspectos interesantes a observar en este capítulo es el manejo del lenguaje. En este sentido, el lenguaje es visto desde el punto de vista de la sociolingüística. “Qué cantan los flautistas es un misterio, interpretando en un lenguaje especial, su canto es del todo inteligible, excepto para ellos, la flauta y los espíritus que o escuchan.  En este capítulo se nos describe cómo se desarrolla el canto ritual. En resumen ¿qué cantan los flautistas? Los cantos, para los pocos que los entienden, reflejan las acciones   y los protagonistas de las ceremonias, cuentan la vida y el desarrollo de la joven, la elaboración de la chicha, los preparativos de su familia y las etapas sucesivas en todos los eventos, todo esto presentado con atención a los particulares de su caso. En esta parte, del desarrollo del canto y del rito, “en un momento señalado” cuando se llega a un canto particular en el ciclo, los flautistas le dan un nombre formal a la joven.

El rito termina cuando a la joven la pelan al rape y así entra adornar parte de la sociedad civil.

Capítulo 8: interpretación y emoción.

El profesor Howe ha venido hablando de la cultura en lo de la pareja de dos en dos: “La chicha combina lo oficial y lo no oficial, lo colectivo y lo individual, lo sagrado y lo profano”. El escenario nos presenta tres actantes: los flautistas que cantan; le pueblo que se dedica a la fiesta con la bebidas y los abstemio que se dedican a ver la fiesta[7].

El profesor Howe recurre a la historia al hacernos conocer que la fiesta del in̅a es una ocasión para la interpretación ostentación al igual que para la incesante plática y se aprovechan para bailar.

Capítulo 9: Bailando

Aquí el profesor nos describe el momento del baile: los flautistas cantan y la gente baila. Son bailes que imitan a los animales- cuzu y otros animales-. Un tipo de baile que nos dejó Howe y lo constata por medio de las fotografías es el baile de la ortiga. Les he preguntado a muchos de mis amigos, hasta ahora ninguno lo ha visto. Al mismo Howe dice “ha sido abandonado en muchas aldeas”.

Capítulo 10: Terminando

Aquí está el resumen de la ceremonia, que termina con el Baile del Agutí. Se cierra la casa del inna y ya.

Capítulo 11: Viéndose a sí mismos.

Este es el epílogo del libro. Howe hace una remembranza de un acto realizado en el mes de abril y mayo de 2001, respecto a la exposición de las fotos que se montó el Museo del Canal Interoceánico de la ciudad de Panamá.

Para finalizar

La antropología visual


[1] En dulegaya (o el idioma guna) no existe la palabra chicha, la palabra con la que se designa la chicha es “inna”. Existe otra palabra que es sisa que a leguas suena a chicha, cuyo significado es licor.
[2] Curiosamente los cangrejos no fueron fotografiados, es decir, no aparecen en este libro que comentamos. En 1975, el documentalista Pierre-Dominique Gaisseau filmó su God is a woman, un documental sobre los ritos de la nación Dule. El documental fue filmado en Usdup. Durante la filmación Gaisseau habló de los cangrejos. Cuando les pregunté a los saglas, que deberían ser ciudadanos mayores de 60 años y más, todos ellos me dijeron no haber visto nunca ese episodio; lo que me dijeron fue que posiblemente en el pasado sí se hubiese practicado, por eso , el documental tampoco aparece los famosos cangrejos mencionados.
[3] Mola es cualquier tela o camisa o T-Shirt y es con esta palabra que Mola conque las morras se han hecho famosas.
[4] Hay que tener presente que nosotros nos llamamos DULE (persona) y no Guna o Gunas (tierra). Nuestra patria es DULE-nega; nuestro idioma: DULE-gaya; nuestra comida: DULE-masi; nuestras mujeres: DULE-Ome; nuestros hijos: DULE-mimmi. DULE es nuestro endónimo o autónimo, en tanto que Guna, Cuna o Kuna es un exónimo.
[5] Inna mutikid o el in̅a de noche.
[6] N̅=nn.
[7] Una noche estando en México en casa del Indio Fernández, una persona me contaba que en cierta ocasión llegaron las amistades del cineasta para pasar la Noche de los Muertos. La gente se fue agrupando según sus aficiones: los bebedores con los bebedores; los fumones con los fumones, y los sobrios con los sobrios. Me decían mi interlocutor que tanto los bebedores como los fumones parecían gozar del encuentro, en tanto que los sobrios tenía la cara estirada de lo aburrido que se encontraban.