6 de junio de 2022

Al combinar áreas marinas protegidas, los gobiernos pueden mejorar la salud de los océanos

Antonio Calzadillaabril 25, 2022 

Durante la última década, muchos países se han basado en la mejor ciencia disponible para crear áreas marinas protegidas (AMP) a gran escala, altamente protegidas y totalmente protegidas, que prohíben las actividades humanas dañinas, como la pesca industrial. Estos esfuerzos jugaron un papel clave en la protección de los cientos de miles de millas cuadradas de océano de las Islas Galápagos únicas en el Pacífico tropical oriental, el sur helado de las Islas Sandwich del Sur y el aislado Tristan da Cunha en el Océano Atlántico.

Estos esfuerzos están teniendo un impacto positivo, pero la biodiversidad marina sigue disminuyendo a un ritmo sin precedentes. Por lo tanto, los conservacionistas están buscando formas innovadoras de mejorar el éxito de las AMP al encontrar formas de combinar la protección que brindan y proporcionar un transporte seguro para la vida marina entre ellas.

Este enfoque es particularmente útil a nivel regional, donde áreas marinas de diferentes tamaños y niveles están conectadas por «corredores biológicos». Estos corredores protegen a las especies migratorias de las molestias humanas, al igual que las áreas marinas protegidas, y cuentan con el apoyo de la cooperación regional y la buena gobernanza, la gobernanza justa, la financiación sostenible a largo plazo y el control y la aplicación efectivos. Las redes de áreas marinas regionales interactúan entre sí en vastas áreas ecológicas y sociales y tienen en cuenta variables como las condiciones climáticas cambiantes, las necesidades económicas y culturales y las innovaciones tecnológicas emergentes.

Este enfoque se basa en la realidad de que las especies oceánicas, las actividades humanas y los océanos químicos y físicos trascienden las fronteras marítimas nacionales. Las especies altamente migratorias viajan miles de kilómetros para reproducirse y alimentarse; las flotas pesqueras internacionales rodean las áreas marítimas recién designadas; y organismos reguladores con diferentes competencias sectoriales operan en la misma área geográfica. Todas estas actividades muestran que el océano es un entramado complejo de interacciones biológicas y humanas que requiere un enfoque regional holístico para la protección marina.

Aunque el consenso científico muestra que las redes interconectadas de áreas marinas protegidas son las mejores prácticas, la investigación muestra que el enfoque no se sigue de manera consistente. Por ejemplo, un estudio reciente de los arrecifes de coral encontró que La mayoría de los corredores entre hábitats clave todavía están desprotegidos.

Durante los próximos cinco años, el Proyecto Legado para los Océanos de Pew Bertarelli espera desempeñar un papel clave en el desarrollo de este paradigma regional de conservación marina. Iniciativas prometedoras para construir consorcios locales, nacionales y regionales para apoyar redes regionales de protección marina efectivas incluyen esfuerzos en la región Tropical Oriental. En el Océano Pacífico en Costa Rica, Colombia, Ecuador, Panamá y México, y en el Océano Austral e Islas Subárticas a través de la Convención sobre la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR).

La ciencia ha recorrido un largo camino para que la humanidad comprenda cómo garantizar un océano saludable y biológicamente diverso que sirva tanto a la vida marina como a las personas en todo el mundo. Este enfoque regional de las áreas marítimas integradas demuestra lo que podemos lograr si continuamos aplicando ideas, políticas de cooperación y gobernanza nuevas y ambiciosas.

Johnny Briggs es un alto funcionario del Proyecto Legado para los Océanos de Pew Bertarelli.

Fuente: Al combinar áreas marinas protegidas, los gobiernos pueden mejorar la salud de los océanos (oncenoticias.cr)

 

Declarar áreas protegidas no es suficiente para conservar biodiversidad

 

La investigación publicada en Nature concluye que centrarse solo en la superficie protegida y no en la mejora del estado de esas áreas “no servirá de mucho”.

El Parque Nacional Natural Ensenada de Utría (Pacífico colombiano) tiene bosque húmedo tropical, estuarios, manglares, y una amplia biodiversidad de flora y fauna. Foto: Mauricio Alvarado Lozada

En algún momento de este año se debe llevar a cabo la segunda parte de la 15° Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP15), en la que se adoptará la declaración de Kunming (por la ciudad en la que se desarrollará el evento). Esta será la hoja de ruta para detener y revertir la pérdida de biodiversidad de aquí al 2030.

Una de las medidas que se ha contemplado en el marco de las negociaciones del documento, tiene que ver con ampliar las áreas de protección de la naturaleza. Se espera que el 30 % del planeta esté bajo alguna figura de protección en ocho años. Sin embargo, un estudio recién publicado en la revista Nature señala que la protección por sí sola no garantiza mucho. (Puede leer: Las alertas e inquietudes que revivieron las obras de la vía Ciénaga-Barranquilla)

El trabajo exploró cómo 1.506 áreas protegidas, en 68 países, han afectado las trayectorias de 27.055 poblaciones de aves acuáticas. El trabajo, explican los autores, se hizo “utilizando un diseño robusto de estudio de control e intervención antes-después, que compara las poblaciones protegidas y no protegidas en los años anteriores y posteriores a la protección”.

Hannah Wauchope, del Centro de Ecología y Conservación de la Universidad de Exeter (Reino Unido) y autora principal de la investigación, le explicó a la BBC que el estudio utilizó las tendencias poblacionales de las aves acuáticas para medir el éxito de la zona protegida. (Le puede interesar: “Escucha la Amazonía”: el llamado de diez organizaciones al próximo presidente)

¿Qué encontraron? “Las áreas protegidas tienen un impacto mixto sobre las aves acuáticas, con una fuerte señal de que las áreas gestionadas para las aves acuáticas o su hábitat tienen más probabilidades de beneficiar a las poblaciones, y una débil señal de que las áreas más grandes son más beneficiosas que las más pequeñas”.

En otras palabras, como le explicó Wauchope al medio británico, no se trata solo de proteger, sino que hay que fijar objetivos en cuanto a la calidad de las áreas protegidas. “La obsesión por alcanzar un determinado objetivo basado en la superficie -como el 30 % para 2030- sin centrarse en la mejora del estado de las áreas protegidas existentes no servirá de mucho”, señaló la científica. (También puede leer: Día mundial del pingüino: las amenazas que enfrentan estas aves no voladoras)

La conclusión del artículo va en línea con el llamado que hicieron más de 50 científicos de 23 países a inicios de este año. En un análisis, que fue coordinado por bioDISCOVERY, un programa de la organización Future Earth, y GEO BON, la Red de Observación de la Biodiversidad del Grupo de Observaciones de la Tierra, los investigadores señalaron que proteger el 30 % de las zonas terrestres marítimas de todo el mundo “está muy lejos de lo que se necesita para detener e invertir la pérdida de biodiversidad, lo que se llama ´doblar la curva’ de la biodiversidad”.

“Cuando los líderes mundiales se reúnan en China a finales de este año para fijar los objetivos de la próxima década, espero realmente que se preste atención a la eficacia de las áreas protegidas, en lugar de simplemente a la cantidad de superficie dedicada a ellas”, finalizó Wauchope.

Fuente: Declarar áreas protegidas no es suficiente para conservar biodiversidad | EL ESPECTADOR

MAÍZ NATIVO VS MAIZ TRANSGÉNICO. “En riesgo, cultivo de maíz en México. UNIBVERSO - Universidad Veracruzana Xalapa, Veracruz México”.

 Comenta Jorge E. Macías Jaramillo (*) 3 06 2022

Jorge Macías Jaramillo

jorgemacjara@hotmail.com

3 de junio de 2022

•             Ha dejado de ser autosuficiente en términos de producción  

•             Cambio climático, migración, especies genéticamente modificadas, principales amenazas  

•             Investigadoras de la UV expusieron que muy pocos lugares conservan el maíz nativo  

En otras naciones se consume, pero aquí es la planta que además de darnos memoria histórica, del origen de lo que somos como mexicanos, también está ligada a los territorios en cuanto a la riqueza biocultural 

 

Claudia Peralta Vázquez  

09/07/19, Xalapa, Ver. - En México, el proceso de cultivo y producción de maíz se encuentra en riesgo debido a una gran variedad de amenazas relacionadas con el cambio climático, monocultivo, migración de agricultores y las especies genéticamente modificadas que reemplazan a las nativas.  

Rosaura Citlalli López Binnqüist, coordinadora del Centro de Estudios Tropicales (Citro) de la Universidad Veracruzana (UV), dijo que la situación de esta actividad es completamente incierta y tiene que ver con la aprobación de políticas públicas que han fomentado una producción a gran escala de algunos productos, dejando de lado los policultivos, sistemas forestales, agroforestales, múltiples y tradicionales como la milpa.  

Dentro de esta problemática también se consideran los riesgos a la salud por la introducción de nuevos productos alimenticios industriales que han desplazado la base alimentaria tradicional.  

La Doctora en Desarrollo Rural por la Universidad de Twente, se refirió al tema de la migración como un fenómeno que ha ocasionado la disminución en la producción del maíz ante el abandono de las tierras por parte de los agricultores, quienes se van a otros estados o países en busca de mejores oportunidades laborales y calidad de vida.  

Lo anterior ha ocasionado que las mujeres intervengan y lleven a cabo la producción completa de la milpa. “Han aprendido y cuando heredan las tierras o sus esposos trabajan por temporadas en otro lado, ellas se quedan a cargo del proceso de producción de la milpa”.  

El fenómeno de la migración también ha frenado la transmisión del conocimiento de padres a hijos de estas actividades agrícolas, lo cual pone en peligro su práctica. “Son saberes que se aprenden con la observación y experimentación, y después quedan en manos de los jóvenes para seguir innovando y experimentando”.  

El cambio climático es otra amenaza de esta actividad milenaria ligada a la riqueza biocultural del país, pues los huracanes, tormentas, sequías y prolongadas temporadas de lluvia afectan su producción.  

López Binnqüist lamentó que en la actualidad haya mayor apoyo hacia el monocultivo, es decir, a la producción de una sola especie y variedad, con el fin de tratar de satisfacer las necesidades de la población.  

En cuanto al cultivo de maíz transgénico, destacó que es un tema complejo en el que intervienen varios grupos a su vez divididos, por lo que se requiere una colaboración y revisión, así como estudios profundos y a largo plazo.  

“Lo que ocurre en relación al maíz y a muchas otras especies domesticadas en México a lo largo de la historia de los pueblos indígenas y campesinos, es que este tipo de especies genéticamente modificadas las desplazan”; es decir, la agrobiodiversidad se ve disminuida porque estas nuevas variedades compiten y llegan a ser mucho más fuertes que las criollas.  

Asimismo, se habla de una misma especie cultivada de una forma intensiva que normalmente requiere de productos tóxicos que dañan al medio ambiente y al cuerpo humano como: pesticidas, abonos y fertilizantes químicos.  

Destacó que el maíz está asociado a otras especies que han sido domesticadas a lo largo de la historia de México, desde la época prehispánica, tales como: calabaza, jitomate y chile, acompañados de especies silvestres o toleradas que crecen de manera silvestre como los quelites.  

Su producción ha tenido un fuerte impacto, sobre todo en el norte de México; mientras que la de menor escala se conserva en las regiones campesinas e indígenas, en ejidos, propiedades colectivas donde la gente tiene pequeños fragmentos de entre una o dos hectáreas.  

“Ahí llevan a cabo esta producción de manera más diversa y en condiciones adversas”, expuso la investigadora.  

Las especies que han sido desarrolladas a través procesos de domesticación de larga duración también son importantes, pues se complementan y benefician con las características físicas de cada región y están íntimamente ligadas con la cultura, tradiciones gastronómicas, preferencias de sabores, colores, formas de los maíces que requieren las poblaciones para los diferentes propósitos y temporalidades a lo largo del año.  

“Si hablamos de la milpa, es un sistema que cumple con los requisitos nutricionales necesarios para la población, pero ahora con el consumo de productos industrializados o procesados, se ven problemas en la salud de niños y adultos, como obesidad y diabetes.”  

Podemos decir que la milpa es un tema central y fundamental que forma parte de la historia de México, de lo que se refiere a los derechos y alimentación y a un buen vivir, al entorno que se puede manejar de manera sustentable.  

Citlalli López puntualizó que casi todos los pueblos originarios de México tienen historias en donde el maíz se integra a los mitos, es la planta principal de nuestro país.  

En otras naciones se consume, pero aquí es la planta que además de darnos memoria histórica, del origen de lo que somos como mexicanos, también está ligada a los territorios en cuanto a la riqueza biocultural, acotó.  

Por ello, lamentó que México, siendo el país de domesticación de variedades de maíz y en donde se ha encontrado el origen que es el teocintle, ahora importe el grano.  

Desde hace mucho tiempo, no sólo ya no exporta, sino que ha dejado de ser autosuficiente en términos de producción. “Se importa de otros países, sobre todo de Estados Unidos, donde se maneja un producto estandarizado que no se sabe acerca de su calidad y cultivo”.  

De ahí la importancia de fortalecer estos sistemas de producción en todos sus distintos aspectos que tienen que ver con lo cultural, identitario, agroalimentario y agrobiodiversidad. 


En el país se siembran 64 variedades de maíz (Foto: María José Cervantes Herrera, de CoSustenta) 

En México se siembran 64 razas de maíz  

En el contexto de la milpa, los pueblos originarios de México domesticaron y generaron alrededor del 15 por ciento de las plantas cultivadas en el mundo –según datos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio, 2008)–, donde el maíz nativo constituye el cultivo central.  

En el país se siembran 64 razas de maíz (Conabio, 2011), casi todas por pueblos campesinos e indígenas, que representan el 80 por ciento de los productores de este cereal –según cifras del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda, 2017).  

En los procesos de domesticación y dispersión del maíz han desaparecido algunas razas, y conforme las técnicas de identificación se modifican, cambia también la percepción de las variedades.  

En nuestro tiempo, la mayoría de los maíces indígenas ha quedado marginada del mejoramiento fitogenético nacional. De hecho, para el mejoramiento genético moderno de maíz en México se ha aprovechado menos de 10 de las 59 razas nativas. 


Alimentación y salud  

Es importante notar que los maíces nativos destacan por su valor nutricional. En su gran diversidad de razas, variedades y colores, no sólo aportan calorías y proteína de alta calidad, también contienen aminoácidos esenciales, antocianinas y otros compuestos antioxidantes que se han asociado a la prevención de diversas enfermedades crónicas y degenerativas.  

Por su parte, Isabel Alemán Chávez, académica de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la UV, destacó que su trabajo de doctorado está orientado a detectar dónde se conservan aún materiales nativos de maíz en el estado de Veracruz.  

Dicha investigación la llevó a Filomeno Mata, municipio de la región del Totonacapan y que aún conserva sus tradiciones en torno al cultivo del maíz, además es el sexto más pobre a nivel nacional.  

Actualmente, el estudio se centra en analizar por qué se encuentran en ese nivel de pobreza, pero a la vez intenta percibir su potencialidad de conservar sus materiales de maíz nativo.  

“Aunque ha habido programas federales y estatales en donde los han invitado a cambiarlos por comerciales y tener una mejor producción, ellos no quieren por tradición y cuestiones culturales, le siguen apostando al maíz que tienen.”  

Este acercamiento le permitió darse cuenta de la problemática que enfrentan con relación a los suelos donde siembran, pues están muy desgastados, además no utilizan fertilizantes, pero tampoco emplean los desechos orgánicos que podrían incorporarles.  

“Otra problemática es que su topografía es muy accidentada, producen en laderas, donde hay muchos deslaves, los suelos son cada vez más pobres y su producción es muy baja.”  

Por ejemplo, producen aproximadamente de 800 a tres mil kilogramos por hectárea, lo cual es un rendimiento muy bajo, pues el kilo de grano por tonelada es de tres mil 500 pesos, lo más que les pueden pagar.  

“Queremos saber qué están haciendo y produciendo, su potencial es que conservan sus materiales nativos, pero quizá les haga falta incorporar otros elementos secundarios que les puedan redituar ingresos.”  

Esto puede ser a través de la venta de la hoja de maíz para la elaboración de tamales, pues en las cercanías con Estados Unidos hay empresas que la compran bajo ciertas condiciones, como tamaño y sanidad. “Para llegar a eso necesitarán de una buena asesoría”.  

Otro municipio con estas características es Zozocolco de Hidalgo, décimo en nivel de pobreza en el país. Su fortaleza es que conservan materiales nativos, maíz de la región que han conservado de generación en generación y no se van hacia las variedades comerciales.  

En la región de Xalapa se ha trabajado en congregaciones cercanas donde se siembra maíz, pero son materiales que compran en cualquier tienda de agroquímicos donde lo adquieren de empresas comerciales que incluso vienen de Sinaloa o el Bajío.  

Muy pocos son los que conservan sus materiales nativos o ya tienen cruzas, comentó.  

En la zona de Naolinco también siembran material nativo, pero ya tiene cruza con material comercial que proviene de empresas dedicadas a ese ramo y que puede traer alteraciones genéticas.  

“Me llegó a sorprender cuando supe que las alteraciones genéticas que benefician de forma inmediata a algún cultivo pueden venir incluso de genes de especies animales. Al momento no se ven las reacciones o alteraciones, pero puede repercutir después.”  

Finalmente, mencionó que en el estado de Veracruz son pocos los municipios que destacan en esta actividad, entre ellos: Naolinco, Rancho Viejo, Úrsulo Galván, Perote y Villa Aldama, donde conservan el material nativo, aunque hay cruzas de otras variedades. 

 Productos alimenticios elaborados con maíz nativo (Foto: María José Cervantes Herrera, de CoSustenta) 

(*) Comenta Jorge E. Macías Jaramillo. Ecologista, Pacifista Panameño. Médico Pediatra.  

Aseguremos la alimentación de nuestros familiares y comunidad.  Logremos la Seguridad Alimentaria y/o Autosuficiencia alimentaria.   Continuemos cultivando o volvamos a cultivar nuestras milenarias nativas o tradicionales   

El agricultor al cosechar la actual o última siembra, selecciona uy guarda lo mejor de su cosecha está asegurada la siguiente plantación, esta semilla es gratuita.  

Cuando comienza la siembra transgénica tiene que comprarla y en pocos años pierde o se queda sin semillas nativas o tradicionales, el hecho que tiene que comprarla puede disminuir el área de cultivo lo que le pega de manera negativa al volumen de cosecha, le dificultará lograr su suficiente alimentación y de su familia.   Le “Nos” será más difícil lograr la deseada autosuficiencia alimentaria. En la medida en que nuestros agricultores, campesinos son más autosuficientes y pueden intercambiar sus productos sin que medie el dinero para adquirirlos con más facilidad alcanzarán mejores niveles de vida.  

Así, al no tener que pagar dinero por el trabajo de otros hombres, porque llegan al acuerdo de devolver trabajo con trabajo “Trabajo solidario comunitario”: (tequio en México, pi nada en Centro América) tendrá menor4s gastos y mayores beneficios de sus cultivos y cosechas. 

Cuando las madres, las mujeres lo necesitan cultivan las semillas hortalizas, tubérculos y crían granado, cerdos, gallinas para la alimentación de su familia.    

Cultivar nuestras milenarias semillas tradicionales nos aporta varios beneficios.  1- Se obtiene semilla de la mejor calidad y gratuita Es responsabilidad del agricultor cuidar su semilla y enseñarlo a sus hijos.   2- Se escoge para semilla lo mejor de la cosecha.    

3. Cultivar semillas naturales milenarias tradicionales es más sano., 4-más barato 5. Esta semilla es más sabrosa, permite preparar alimentos más sustanciosos.  6- Alimentarnos por ejemplo con maíz “también frijol” más obscuro es más sano porque contienen más antioxidantes que a largo plazo te permite y a tu familia mejor calidad de vida, vivir más sano y más años. 

CUIDEMOS NUESTRAS SEMILLAS NATIVAS o TRADICIONALES. 

LAS SEMILLAS SON IMPORTANTE   PATRIOMINIO ALIMENTICIO, 

HERENCIA ANCESTRAL Y DE NUESTRA IDENTIDAD:  EN ABYAYALA (**) TAMBIEN SOMOS LA CULTURA DEL MAIZ. 

(**) TIERRA EN PLENA MADUREZ - Uno de los nombres ancestrales de este, nuestro continente antes de la llegada de los europeos, de la mano con “PACHA MAMA” nuestra Madre Tierra.