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Los bosques del mundo son activos de
valor. Generan beneficios invaluables —
desde capturar carbono y generar lluvia hasta suministrar alimentos, medicinas,
madera y un sinfín de otros productos.
Pero los bosques descuidados pueden
convertirse rápidamente en una carga.
Los bosques enfrentan amenazas crecientes derivadas de la
deforestación, la invasión y el cambio climático. Con su declive, no
solo perdemos la abundancia que ofrecen los bosques sanos; Los cambios en la
ecología forestal están creando nuevas amenazas para las comunidades: incendios
forestales en escalada, sequías agravadas y mayor vulnerabilidad a las
tormentas.
Ya estamos empezando a ver cómo este
cambio de activos a pasivos se manifiesta en países de todo el mundo. La
pregunta es: ¿Provocará acción?
El enorme valor de un bosque es cada vez más evidente
Un creciente cuerpo de investigación revela lo críticos que son los bosques sanos para la sociedad.
Por ejemplo, los bosques mitigan el cambio climático eliminando y almacenando carbono de la atmósfera a medida que crecen los árboles que habitan su interior. Según el Centro de Investigación Climática de Woodwell, los bosques almacenan 861 gigatoneladas (GT) de carbono en sus ramas, hojas, raíces y suelos. Eso equivale a casi 5.000 veces el CO2 emitido anualmente por la aviación. Además, absorben casi 16 GT de dióxido de carbono al año, casi tanto como las emisiones globales anuales de la agricultura.
Los bosques en regeneración suelen absorber carbono más rápido cuando tienen entre 20 y 40 años. Pero incluso los bosques maduros siguen extrayendo carbono del aire mientras generan otros beneficios.
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