16 de marzo de 2011

Migraciones y Odiseas

Por: Leadimiro González
Yo era apenas un niño cuando abandoné por primera vez la isla de Kuna Yala y vine a vivir con mis padres a la ciudad capital. Fue a principios de los años 70, cuando no existían las computadoras, los teléfonos celulares ni la televisión en color y apenas el hombre había pisado la luna.

Recuerdo como si fuera ayer ese día. Me monté en una avioneta y desde la altura contemplé con cierta nostalgia la pequeña isla de Sasardi Mulatupu donde había nacido. Contemplé sus aguas azules donde tantas veces me zambullí, su playa de arena blanca, donde en noches de luna llena me acostaba boca arriba a contar las estrellas.

En esos tiempos de mi niñez no existía para mí nada más que el mar, las montañas, los ríos y las noches mágicas donde los caciques cantaban acostados en las hamacas mientras las mujeres, sentadas en bancas de madera, cosían sus molas y escuchaban en silencio los mensajes de los viejos.

Por eso, cuando la avioneta aterrizó entre altos edificios, en el antiguo aeropuerto de Paitilla, todo me pareció irreal y ajeno. Nunca me imaginé que existiera un lugar así, con casas de concreto, automóviles y de tanta gente caminando de un lado para otro por calles interminables, hablando un idioma que para mí resultaba totalmente desconocido. Aprender y dominar ese lenguaje me costaría un poco, pero con el pasar de los días, de los meses, terminaría dominándolo, aunque luego olvidara el mío.

Me imagino que esa misma experiencia la vivieron todos aquellos que pisaron por primera vez la ciudad capital. Encontrarse con un mundo extraño, pero a la vez fascinante.

En esa época lejana en mi memoria, recuerdo que eran pocos los kunas que se desplazaban de la isla a la ciudad. Y si lo hacían era por motivos de trabajo. Los más viejos cuentan que las primeras migraciones se dieron entre los años 30 ó 40, cuando grupos de hombres kunas viajaban para laborar en las bases norteamericanas, en la antigua zona del Canal. Pero no lo hacían para quedarse, sino que permanecían por un par de meses hasta que lograban ahorrar una cantidad suficiente de dinero. Con eso compraban herramientas de trabajo y regresaban a sus comunidades. También se marineros en barcos que llegaban a las islas. ¿Valdría la pena cuestionarse qué habrá sido de ellos? ¿Habrán sobrevivido en esas remotas ciudades? ¿Habrán dejado descendencia? Nadie lo sabe. Lo que sí se comenta entre los isleños es que en alguna parte de Nueva York existen descendientes de kunas, quienes practican tradiciones y preparan comidas kunas, platos que valdría la pena probar.

Pero es a partir de finales de los años sesenta y comienzos de los setenta que se inició el desplazamiento de los kunas hacia la ciudad capital, sobre todo por la influencia de las iglesias que se establecieron en algunas comunidades de Kuna Yala y el sistema educativo existente que, de alguna manera, le hicieron ver a la población kuna que la ciudad le ofrecía algo mejor. De allí que nuestra gente decidiera abandonar sus tierras en búsqueda de una mejor oportunidad de vida y porque siempre había estado abandonada a su suerte por los gobiernos.

Retomando nuestro tema, recuerdo que a principios de los setenta, cuando caminaba con mi padre por la Avenida Central, hoy conocida como La Peatonal, no veía a tantos de mis coterráneos y se podían contar con las manos. Hoy, la presencia de los kunas se ha multiplicado hasta tal punto que se les puede observar en cualquiera parte y realizando infinidad de oficios para ganarse la vida.

¿Pero desde cuándo se dio inicio a esa migración? La historia dice que desde que llegaron los conquistadores a América. Ellos trajeron enfermedades, esclavitud y muerte. De allí que nuestros abuelos decidieron abandonar sus tierras y desplazarse a otro lugar donde pudieran vivir tranquilamente y soñar.

Nadie sabe qué tan difícil pudo resultar esa migración. Es como si a uno lo sacaran del entorno donde siempre ha vivido y lo colocaran en otro lugar distinto, al cual no está acostumbrado. ¿Cuántos no habrán muerto en el viaje? ¿Cuántos kilómetros no habrán tenido que recorrer? ¿A qué peligros se habrán enfrentado? ¿A qué enfermedades? ¿Cómo hicieron para sobrevivir? Son incógnitas que nunca podremos resolver.

Eso me trae a colación la historia de una familia de esquimales que a principios del siglo XX, durante una expedición al Polo Norte, fueron sacados de su habitad para ser traídos a la civilización, en este caso a Canadá, para su estudio. Los esquimales se enfermaron. No estaban acostumbrados a ese ambiente y fueron víctimas de muchas enfermedades que finalmente acabaron con sus vidas. El único que logró sobrevivir a esas penosas circunstancias fue el hijo de la pareja, que ya, siendo un hombre, se escaparía para regresar a su tierra. Nunca más se supo de él. La pregunta que me hago es ¿a cuántos kunas no le habrá sucedido lo mismo al cambiar de entorno?

Lo cierto es que nuestros abuelos, que vivían en las remotas costas del Caribe, tuvieron que recoger sus enseres, animales, lo poco que tenían y huir del hombre blanco. Los libros de historia, que no siempre recogen la verdad, señalan que para principios del siglo XVIII, nuestros abuelos vivían a orillas de los pequeños ríos que corrían hacia el norte, al Caribe y al otro lado de las montañas, a la orilla de los ríos más caudalosos del Sur. Cuentan que tampoco permanecieron por mucho tiempo allí, pues para el siglo XIX, los kunas que se encontraban en el norte bajaron a las montañas para volver a establecerse en la actual Kuna Yala. Otros, prefirieron desplazarse al sur de la cordillera del Tuira, Chucunaque, Bayano y Urabá. Un siglo después, en los albores del siglo XX, la mayoría de los kunas vivían a lo largo de las costas de Kuna Yala.

Actualmente, según el censo de 2000, la comarca de Kuna Yala cuenta con una población de 36,487 habitantes, mientras que en la capital viven 24 mil.

La mayoría de los kunas, en los últimos 30 años, se han desplazado de la comarca a la ciudad para tratar de mejorar su modus vivendi, conseguir un empleo, tratar de continuar o terminar sus estudios.

En la década que comprende de 1990-2000 fue cuando se dio la mayor cantidad de migraciones kunas a la ciudad capital y 14,079 kunas cambiaron de residencia, de los cuales 11,975 fueron a vivir a Panamá.

Estos kunas que decidieron establecerse en Panamá fundaron varias comunidades, entre ellas: Kuna Nega, Dagarkun Yala y Boo Yala. En Colón tenemos comunidades como: lbergún y Cativá, esta última considerada como la primera comunidad que fue fundada por los kunas, puesto que las primeras migraciones se dieron hacia la provincia de Colón, específicamente en Cativá. En estas comunidades buscan la manera de vivir unidos y mantener su lenguaje y sus tradiciones.

Si alguien viajara a las provincias de Chiriquí, Bocas del Toro y Santiago, lo más probable es que encuentre en alguna calle o restaurante a un kuna trabajando. Un grupo reducido vive en esos lugares con sus familiares y sus hijos han nacido en esas provincias.

Recuerdo que cierta vez, estando de viaje en Cerro Punta, Chiriquí, me encontré con un paisano que permanecía sentado en un restaurante. Cuando me vio pareció alegrarse. Me le acerqué y le pregunté qué hacía en un lugar tan lejano. Me sonrió y me respondió que estaba huyendo de los narcotraficantes que habían amenazado con quemar su isla (no recuerdo el nombre de su población) y que había decidido venir a Chiriquí para comprar un terreno, para posteriormente traer a su familia y establecerse en Cerro Punta. Me despedí de él y allí lo dejé. Nunca más lo volví a ver. No sé si habrá logrado conseguir esa tierra soñada. La pregunta que me hago es cuántos kunas no habrán hecho lo mismo y están en búsqueda de sus sueños.

Pero en la búsqueda de ese sueño también han tenido que enfrentarse a una serie de obstáculos, porque como sabemos, nada es fácil en esta vida. En esta selva de concreto, donde todos intentan sobrevivir, nuestra gente ha tenido que encarar otra realidad: la pobreza, la discriminación, el idioma y la pérdida de su identidad y, sobre todo, el bombardeo incesante de otra cultura que está a punto de acabar con ellos.

Una cultura que a principios del siglo XX trató de imponerse dentro de la cultura kuna, cuando el gobierno de esa época intentó acabar con las costumbres de nuestros abuelos, obligando a nuestras madres a dejar de vestirse con las molas y que usaran argollas en la nariz. El argumento era que los indígenas debían integrarse, civilizarse y dejar sus costumbres que consideraban un atraso.

Esta situación generó la llamada Revolución de Tule de 1925, cuando hombres kunas valientes se enfrentaron a la policía con secuela de muertos y heridos. A raíz de estos enfrentamientos se conformó la creación de la Comarca de Kuna Yala. ¿Ahora me pregunto si de alguna forma no habrán conseguido indirectamente que poco a poco la población kuna, con los actuales desplazamientos, se esté integrando a la ciudad?

Una integración que está llevando a la mayoría de nuestra gente a vivir en la pobreza, a trabajar en cualquier oficio para ganarse el pan de cada día, ya sea cocinando en un restaurante, limpiando los centro comerciales, vendiendo verduras y frutas en las calles, minutos de celulares, artesanías en las vías públicas, etc.

Hace poco me contaba un amigo la historia de una anciana kuna que se dedica a vender cigarrillos en una calle de La Peatonal hasta altas horas de la noche. Situación que no se observaba cuando llegué por primera vez a la la casa, a cantarles canciones de cuna a sus nietos o a bordar sus hermosas y llamativas molas. Incluso, debo confesar, con cierto dolor, que he visto niños kunas vendiendo pastillas en los semáforos.

La delincuencia, la drogadicción y el narcotráfico también han sembrado sus tentáculos, sobre todo en la juventud kuna, lo que ha ocasionado que sus madres lloren por el amargo destino que les ha tocado vivir en la ciudad. Ese fue el caso de una prima mía, cuyo hijo adolescente se ha convertido en un delincuente y hace poco asaltó con sus compinches a un taxista con arma blanca. Ella llora en silencio, presiente que en cualquier momento su hijo terminará en la cárcel o muerto por la policía.

Estos y otros problemas son los que enfrenta la mayoría de nuestra gente cuando decide quedarse en la ciudad.

Un amigo periodista me decía hace poco que nuestra gente vive sobre riquezas, la riqueza del mar, las montañas, pero que no estaban siendo valoradas, especialmente por la juventud, que había dejado la tierra para sentarse en la cancha de juego y escuchar música, en vez de trabajar en cultivos.

Cuando tenía seis años recuerdo que mi padre me obligaba a levantarme temprano, antes que los gallos cantaran y me iba con él en el cayuco a las montañas. Allá, él me enseñó a sembrar y a limpiar con machete los cultivos. No sé si hoy los padres kunas les enseñan a sus hijos a cultivar la tierra.

La realidad es que el fenómeno de la migración de kunas a la ciudad está dejando a la comarca sin gente. ¿Con ese éxodo nos quedaremos sin población algún día? Amanecerá y veremos.

 El lenguaje materno, el dule gaya, también ha sido trastocado por la migración. Muchos jóvenes que han nacido en la ciudad han perdido su lenguaje materno, no lo hablan, sólo entienden el español. Debo confesar que yo formo parte de esa circunstancia, porque no hablo ni entiendo el kuna. Pero como dije anteriormente, eso forma parte de otra historia de mi vida, pues crecí en un hogar conformado, irónicamente, por un español y una colombiana, por lo tanto, en esa casa no se hablaba el idioma kuna y se me olvidó. Sin embargo, siempre he sido defensor de que las madres kunas que viven en la capital, deben enseñarle a sus hijos tanto el español como el dule gaya, para que no se les olviden sus raíces.

Pero a pesar de estos y otros problemas que sería largo de enumerar en este pequeño trabajo, la realidad es que la mayoría de los kunas viven en la capital, intentando a toda costa mantener sus raíces ancestrales, sobre todo su música, sus bailes, sus comidas y su lenguaje.

Es frecuente observar, sobre todo los fines de semana, en la Plaza Cinco de Mayo, a grupos kunas practicando danzas ante la mirada curiosa de los transeúntes, una música milenaria que se confunde con el sonido de los motores de los buses, las bocinas, los gritos de la gente...

Hay quienes prefieren visitar los capítulos de sus comunidades ubicados en varios puntos de la ciudad. Allí se reúnen para intercambiar conversaciones, escuchar la última noticia del pueblo y tener informaciones frescas de su añorada Kuna Yala.

El hecho es que los kunas seguirán migrando a la ciudad. Se mezclarán con otros grupos, tendrán hijos con sangre blanca e india. Este fenómeno se está dando desde hace más de dos décadas. Un fenómeno que valdría la pena analizar. Lo único que esperamos es que traten de mantener sus raíces, porque una cultura que pierde lo más valioso que tiene está expuesta a desaparecer. Espero que ese no sea el destino de mis hermanos kunas.


Referencias:

Revista Cultural Lotería No. 486. Septiembre / Octubre – 2009. Panamá. 55-60 pp.

Nota: Está traducido en kuna por el mismo autor, en este mismso número de la Revista Cultural Lotería

6 de marzo de 2011

Celebrando el Día Internacional de la Mujer

“La sonrisa, es el encanto de la mujer, es la canción valiente de nuestra lucha” 
este verso de Ibeler, hermano de Olowaili, simboliza muy bien a la mujer,
entre afectividad, sensualidad, tenacidad, esfuerzo y lucha.  Olowaili,
figura mítica o real, poco importa, es el símbolo de lucha de la mujer Kuna. 
La única mujer que según la tradición Kuna, luchó para
defender el territorio o “la Madre Tierra”.

RIGOBERTA MENCHU


Una flor de Nusagandi para ellas. Gubiler
La columna vertebral de la cultura del pueblo kuna y que fundamenta su pensamiento, se conserva en la historia de origen del “nacimiento de los 7 hermanos y su hermana Olowaili”[1]. Gubiler decía: “Los árboles, las plantas, los arbustos nos protegen, nos ayudan a vivir, son nuestros hermanos. Las plantas son mujeres que adornan la Madre Tierra. Por eso todo florece, toda da fruto, todo crece”[2]. Desde el principio de la vida, se le encomendó la maravillosa misión de conservar, de proteger, producir, defender y amar a la Madre Tierra, ofreciendo sus frutos de generación en generación. Y en estos últimos días las mujeres nuestras han demostrado su valentía y ejemplo en su lucha contra la minería, para ofrecer sus frutos de generación en generación para el mañana. ¿MIL FELICITACIONES!

Dentro de dos días se celebra el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) es una fecha que celebran todas las mujeres del mundo. Esa fecha las mujeres del mundo conmemoran también en las Naciones Unidas “su inauguración como poderoso impulsor de la igualdad de género y el empoderamiento de la Mujer”[3]  y es fiesta nacional en muchos países. Cuando las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, se unen para celebrar su día, pueden contemplar una tradición de no menos de 100 años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo. El tema oficial del Día Internacional de la Mujer 2011 es «La igualdad de acceso a la educación, la capacitación y la ciencia y la tecnología: Camino hacia el trabajo decente para la mujer».

Hace aproximadamente doscientos veintidos años cuando Olympe de Rouge publica su libro (1789): “La Declaración de los Derechos de la mujer”, nos hace recordar un poco de historia [4], [5]. El 8 de marzo de 1857, cientos de obreras textiles del Bajo Manhattan, en Nueva York, salen a las calles para protestar por sus espantosas condiciones de trabajo. La protesta fue brutalmente reprimida. El 8 de marzo de 1905, las obreras rusas iniciaron un movimiento de huelga, contribuyendo de manera organizada al inicio del movimiento revolucionario que terminaría por derrocar al zarismo e instaurar el socialismo. El 8 de marzo de 1908, obreras en Nueva York ocupan el local de la fábrica en demanda de la jornada de 8 horas de trabajo, por salarios justos y por mejores condiciones laborales, los patrones incendiaron el local y 129 obreras mueren carbonizadas. Este hecho llevó a que en 1910, en la Conferencia Internacional de mujeres socialistas realizada en Alemania, Clara Zetkin (1857-1933), infatigable luchadora por la emancipación de la mujer, propusiese que el 8 de marzo fuera declarado “Día internacional de la mujer” en homenaje a las luchas de las obreras norteamericanas y rusas en esa fecha. La propuesta fue aceptada, pero no fue hasta 1975 que los países miembros de las Naciones Unidas, deciden establecer oficialmente y a nivel mundial, el 8 de marzo como “Día Internacional de la Mujer”. Con estos hechos sobresalientes, que representan la lucha por sus derechos, la mujer conquista el día internacional de la mujer.


Desde esos primeros años, la Mujer ha adquirido una nueva dimensión mundial en los países desarrollados y en desarrollo. El creciente movimiento internacional de la mujer, ha reforzado, ha contribuido puntos de convergencia de las actividades coordinadas en favor de sus derechos y su participación en la vida política y económica. Seguirán luchando junto a los hombres, porque el cambio climático, la minería, el agua, la dignidad y la vida dejen de ser “cuestión de género”

El Día Internacional de la Mujer es una ocasión para reflexionar, porque la lucha es diaria. Reflexión sobre los avances conseguidos, exigir cambios y celebrar los actos de valor y decisión de mujeres comunes, de mujeres indígenas que han desempeñado una función extraordinaria en la historia y en la cultura de nuestros pueblos del mundo.

¡FELICIDADES A TODAS LAS MUJERES DE MI PAÍS Y DEL MUNDO!

3 de marzo de 2011

¿HABRÁ SUFICIENTE AGUA DULCE EN LA COMARCA?

Exposición a riesgos climáticos

Geodisio Castillo

“Tú ya sabes lo suficiente. Yo también lo sé.
No es conocimiento lo que nos falta. Lo que nos falta es el
coraje para darnos cuenta de lo que ya sabemos y sacar conclusiones”.

Sven Lindqvist

El 2 de febrero se celebró el día mundial de los humedales y el 22 de marzo, como una forma de centrar la atención sobre la importancia del agua dulce y la defensa del manejo sostenible de los recursos de agua dulce, se celebra el día mundial del agua. Ambas acciones son comunes y sus consecuencias al cambio climático también lo son, porque tendrán importantes implicaciones en la disponibilidad de agua (PNUD 2007).

La finalidad de celebrar el día mundial del agua  en 2011, es centrar la atención internacional en el impacto del crecimiento urbano rápido de la población, industrialización y las incertidumbres causadas por el cambio del clima, los conflictos y los desastres naturales en sistemas urbanos del agua. El tema de este año, Agua para las ciudades: respondiendo al desafío urbano, tiene por objeto poner de relieve y alentar a los gobiernos, las organizaciones, comunidades y personas a participar activamente para responder al desafío de la gestión  del agua urbana.

La mayoría de la población mundial vive en ciudades: 3.300 millones de personas y el paisaje urbano sigue creciendo. 38% del crecimiento tiene su origen en la expansión de los barrios de tugurios. La población urbana está aumentando más rápido que la capacidad de adaptación de su infraestructura. Más de mil millones de personas carecen de acceso a agua dulce y más de dos mil millones carecen de servicios de saneamiento adecuados. Otros 1,800 millones de personas podrán habitar en zonas con escasez de agua en el 2080 (Warren et al 2006).

Pareciera que nuestro planeta está formado más de agua que tierra, es por eso que a la Tierra se le llama “Planeta Agua”. Pero el 97,5% es agua salada, sólo el 2,5% es agua dulce apta para el consumo humano y sólo 1% de esta agua dulce es utilizado para atender nuestras necesidades domésticas, industriales y agrícolas. Día a día se consumen millones de agua dulce existente, con una gran parte contaminándose de diversas maneras.

El agua dulce, casi todas se encuentran en el hielo y en las nieves perpetuas o retenida en napas subterráneas, la mayoría inaccesibles. El 1% de agua  que utilizamos se encuentran en lagos, ríos y napas subterráneas accesibles, y por tanto es fácilmente renovable mediante el ciclo del agua. El ciclo del agua es clave para la vida humana y para el equilibrio ecológico del planeta. Sin embargo, esta pequeña cantidad de agua no está repartida de manera uniforme en el tiempo y en el espacio; es decir, 2% de las precipitaciones caen en zonas áridas o semiáridas (40% de la masa continental) y unas tres cuartas partes de la precipitación mundial caen sobre regiones donde vive menos de un tercio de la población mundial.
Ciclo de agua

Pero lo cierto es que el agua dulce disponible por habitante está disminuyendo, lo que nos indica que existe una urbanización masiva, dependencia de la agricultura de regadío y de los niveles de vida. Y eso que además no se sabe con certeza en qué forma afectará el calentamiento global a las reservas de agua. Con toda seguridad, aquellos que aún no toman conciencia de la importancia que tendrá el líquido de la vida, aún lavan sus carros, sus ropas, su dentadura con el agua corriendo a través de la llave del lavamanos. Sin este líquido vital no habrá vida en la tierra ni condiciones para el desarrollo humano.

El derretimiento de los glaciares plantea particulares amenazas a más de 40% de la población humana y su desarrollo (PNUMA 2007). Durante el presente siglo se reducirá el agua almacenado en los glaciares y en las nieves eternas, lo que significa enormes riesgos para la agricultura, el ambiente y la vida humana (PNUD 2007). Como también los glaciares tropicales de Abia Yala también se reducen y sólo podrán encontrarse en los libros de historia dentro de un decenio (Vergara et al. 2007)

¿Qué papel juegan los humedales al respecto en toda esta situación? Lo que sabemos es que los humedales si juegan un papel fundamental en el ciclo del agua porque captan y retienen agua de lluvia y deshielo, recargan las napas subterráneas, retienen sedimentos y depuran aguas. Los humedales y ríos son nuestras fuentes de agua, fuentes de vida, y se están agotando. Porque han sido fragmentados o alterados físicamente construyendo represas, poniendo en peligro las numerosas funciones útiles de los ecosistemas de los que dependemos. La destrucción de los humedales provoca escasez de agua dulce.

Como ayer y hasta la actualidad con mucha razón luchamos contra la minería a cielo abierto, porque luego vendrá la lucha por el agua. Muchos aún disfrutamos del líquido vital y por ello no hablamos de su problema que se avecina, porque los que no disfrutan del líquido vital son los pobres, cuya sed apenas les permite pensar y hablar del problema.

Mientras en la Comarca disfrutamos del líquido vital, pero ya no bebemos agua en totumas (Crescentia cujete), de todos modos debemos preguntarnos si habrá suficiente agua dulce en la Comarca? Pueda que sí, pero ello disminuye por el efecto global del cambio climático. Habría que hacer un estudio, para conocer a profundidad la situación actual y tomar medidas de mitigación o prevención, para no perder su calidad y seguir bebiéndolos (ANAM 2009b).

Las 51 comunidades de la Comarca Kuna Yala, cuya población actual asciende a 33,109 habitantes (Censo 2010), representa el 2% de aumento de población, situación aún no alarmante por demanda de agua. Todas nuestras comunidades están ubicadas en las costas y en islas coralinas y dos comunidades tierra adentro, las cuales dependemos de las aguas de los ríos que bajan de la cordillera (divisoria de agua). Esta dependencia representa casi el 99% de recursos de agua dulce que nos da sustento agrícola y de consumo doméstico, como al igual sustenta la vida animal y toda la biodiversidad existente dentro de la Comarca.

La precipitación promedio de lluvia anual en la comarca es de 2,000 mm en la costa hasta 6,000 mm en las montañas hacia la Cordillera de San Blas. Con un promedio mensual de lluvias en las costas que varía de 26 mm en la estación seca a más de 350 mm en la estación lluviosa. Con una topografía variada e irregular, la cual cae hacia la costa, las islas, el golfo de San Blas y la plataforma continental. Caracterizada por ser un bosque húmedo tropical, bosque muy húmedo premontano, bosque muy húmedo tropical. Constituida por una vegetación primaria y por áreas en recuperación (regeneración natural), es decir, bosques secundarios.

Cuadro 1:
Fuente: ANAM, 2009a
Kuna Yala en el año 2000 tenía una extensión de bosque cerca de los 2,019.47 km2, y en el 2008 la cobertura de bosque natural era de 86.14% (1,986.73 km2), de la cual un 12.4% son áreas de protección, con condiciones topográficos severas, cubiertos principalmente por bosque primario. Lo que significa que la cobertura boscosa de Kuna Yala tiende a disminuir, aunque paulatina, pero significante, (ver, Cuadro 1).

Un 13.86% de bosque secundario debido a la agricultura de tala y quema o con sistemas de producción agroecológicos de nainu[1] y en regeneración natural (Castillo 2001, 2007). Los bosques de Kuna Yala albergan una gran biodiversidad de plantas, árboles y vida silvestre, mamíferos como el oso de anteojos de los Andes de 200 kg., 30 especies de reptiles y 440 especies de aves habitan esta área, una gran biodiversidad de microfauna, más que los vertebrados, particularmente las arácnidas e insectos, especialmente las mariposas  (PEMASKY 1995). Esta riqueza biológica y geológica significa que los bosques existen para la vida.

Todos los ríos de la Comarca fluyen hacia el Caribe. Existen más de 20 grandes ríos y entre esos están incluidos Armir, Aikundiwar, Yansibdiuar, Nabagandi, Achailadi, Guadi, Sangandi, Napsadi, Ogobgandiuar, Guanugandi, Ogandi, Ukupseni, Ukupa, Digandiki, Narwadi, Nuudiuar, Marsargandi, Gardi Seni, Gardi Dummad, Nergala, Gangandi y Mandi. Estos ríos tienen relativamente pequeñas cuencas, de las cuales algunas no exceden los 25 kms de largo[2].

Como los ríos son cortos forman muchas caídas, cañones y rápidos. Durante la estación lluviosa la mayoría se inundan, y han  traído desastres, como las ocurridas a las comunidades de Armila, Aswemullu, Yansibdiwar, Ukubseni, Cangandi y Mandi Yala. Generalmente la mayoría de los ríos tienen aguas cristalinas, considerados como los de mejor calidad de agua del país (ANAM 2009b). Nuestras comunidades viven de ellos, obteniendo diariamente agua fresca y de calidad para consumo doméstico. Algunas comunidades aún siguen haciendo viajes en cayucos para buscar agua a los ríos. Actualmente algunas comunidades han construido acueductos desde los ríos principales a sus comunidades. También las crecidas por lluvias siempre han destruido los acueductos que son rurales. Tenemos suficiente agua para seguir viviendo mejor, pero ya estamos sintiendo la falta de ello en verano, cuando los ríos descienden su caudal.

Vivimos en un universo tan interrelacionado que deberían conocer nuestras historias, mitos, leyendas, ceremonias, ritos y costumbres, siendo hijos de la naturaleza, con deidades y personajes míticos relacionados con el agua. Di (agua) tiene vida por lo que purifica el alma del ser humano. El agua es un factor preponderante en nuestra cultura; cuando nace un bebé, lo primero que se le da es el baño para darle energía. Cuando una joven recibe su primera menstruación, se le instala un lugar con hojas de bijao (Calathea lutea) para recibir agua por cinco días consecutivos.

Durante la ceremonia de la chicha fuerte, si a un especialista se le rompe la flauta, totuma u otro instrumento afín, aunque no lo hizo intencionalmente, esa persona será bañada para poder minimizar el castigo. El agua juega un papel importante en este caso, como purificador de errores o pecados.

Desde nuestras montañas sale la leche materna (agua) que Nana (madre tierra) ofrece a diario a la humanidad, a las plantas, animales y hasta a los seres microorganismos sin distinción de razas. Nana siempre ha sido ejemplo de amor, porque ofrece su pecho. La leche materna que fluye a lo largo y ancho de la selva es nutritiva y al mismo tiempo esa misma leche ya contiene la medicina que se necesita tanto como se necesita la energía. Las plantas o los árboles que se encuentran a lo largo del río, son factores importantes de dar vida al agua, las raíces de esos árboles son fuentes de vitaminas que avivan el organismo de los seres vivientes, como al hombre mismo.

“La lluvia pasa justo cuando las nubes y el viento lo hacen. Ellos son atraídos por los árboles que refresca el medio ambiente. Así, los árboles son indispensables y no podemos maltratarlos. Los árboles no están aquí por casualidad. Sus raíces penetran la tierra a través de seis niveles y emergen también a la superficie. Los árboles renuevan su salvia tomando agua de los ríos a través de sus raíces. El agua circula a través de sus malezas y hojas”.

Sin embargo, el avance de la deforestación y la búsqueda de oro por colonos por el límite sur de la Comarca, desde la Provincia de Panamá y por el límite oeste con el Distrito de Santa Isabel amenazan la contaminación de las aguas. Una situación de conflicto que no debemos dejar de lado (Castillo 2005; Castillo y Arias 1997).

La salud y pureza de agua de los ríos, dependen de su habilidad para auto-purificarse por medio del proceso de biodegradación, las cuales pierden si disminuye la presencia de oxígeno en el agua, debido al aumento de temperatura. Es decir, mientras más caliente se encuentra el agua, ésta será menos capaz de contener suficiente oxígeno. Como resultado, cuando las precipitaciones ocurren, los contaminantes se propagan por todos los depósitos o napas subterráneas implicando ciertos riesgos para la salud. La ventaja es que no tenemos centros urbanos, fábricas y agricultura tecnificada, porque los cuerpos de agua terrestre tienen una capacidad limitada para diluir o procesar todo agente contaminante, provenientes de los centros urbanos, fábricas y agricultura tecnificada.

La degradación de la pureza del agua es una de las principales causas de la escasez de agua. Entonces debe haber una estrecha relación entre la población y recursos hídricos para enfrentar situaciones de escasez relativa de agua, en la cantidad y calidad deseadas (Porterie 1997).

Nuestra Ley Fundamental y los Estatutos de nuestro pueblo, establecen claramente la conservación y protección de nuestros recursos, ya estamos prevenidos pero no lo aplicamos, lo tenemos dormidos. Solo lo usamos a nuestra conveniencia o cuando hay Congresos Generales. Igual ocurre con las normas comunitarias de cada comunidad. Entonces una mala gestión de nuestros recursos ecológicos compartidos nos llevará a consecuencias desastrosas de nuestro ambiente. Hoy, el desconocimiento no es una justificación. Tenemos mucha información, viajamos mucho para informarnos, asistimos a encuentros sobre el tema, tenemos las pruebas, tenemos los recursos para impedir la crisis que se avecina y sabemos cuáles son las consecuencias de seguir actuando como siempre, porque la actual tendencia es un sendero abierto directo hacia el desastre ecológico.
Las poblaciones costeras tenemos la desventaja, porque la calidad de agua se verá afectada por la intrusión de sal en los depósitos de agua dulce, lo cual resultará de una elevación de los niveles del mar (entre 14 centímetros y 44 centímetros hacia finales de este siglo) que asimismo causará una salinización en las zonas costeñas y en los estuarios. Esto causará una disminución en la cantidad de agua potable disponible en las costas, lo cual es un problema serio. Porque cuando haya menos agua, habrá una concentración mayor de deshechos o efluentes que se podrán filtrar a los depósitos de agua potable.


Mitigar y adaptarnos son los dos frentes en la que debemos que actuar. Y para ello como comunidad vulnerable, necesitamos ayuda para mejorar la capacidad de adaptación.

Sin dejar de pensar Gubiler dijo sobre el “Pensamiento a la Madre Tierra” lo siguiente (Saila Dummad Manidiniwiebinapi 1999):

Dicen los árboles del bosque “con que dolor nos hizo crecer nuestra Madre, entre muchos peligros nos hizo crecer, ahora nos cuida, nos protege,
nos da su leche fresca cada mañana y bajo su protección tomamos conciencia de ser árboles, de ser plantas, de ser arbustos: los árboles son nuestros hermanos, sienten como nosotros, lloran como nosotros, sufren como nosotros y en su vena corre sangre al igual que nosotros
 y el amargor de su sangre es como el amargo de nuestra propia sangre” (fragmento).



Referencias:

ANAM. 2009a. Proyecto de asistencia técnica para la actualización del mapa de vegetación, uso y cobertura boscosa de Panamá. Informe final de actualización de la cobertura boscosa y uso del suelo en la República de Panamá: 2000 – 2008. ANAM/CBMAP, CATHALAC, BM. Panamá.
ANAM. 2009b. Tercer Informe de Monitoreo de la Calidad del Agua Años 2006 – 2007. Junio 2009. Panamá. 348 p.
Castillo, G., 2001.  La Agricultura de “nainu” entre los Kunas de Panamá: Una Alternativa para el Manejo de Bosques Naturales. Etnoecológica Vol. 6 No. 8, 84-99 pp.
Castillo, G., 2005.  Zona de amortiguamiento, corredor biológico y proyectos integrados de conservación y desarrollo sostenible: Alternativas al conflicto de uso de la tierra por los límites de la Comarca Kuna Yala y el Distrito de Santa Isabel, Panamá. Junta Directiva del Congreso General Kuna, Congreso General Kuna. 28 p. + Anexos (Informe Preliminar Sujeta a Revisión)
Castillo, G. 2007. Causas ocultas de deforestación y degradación de los bosques en las Comarcas Kunas, Panamá. En: Seminario-Taller de las Causas Subyacentes de la Deforestación y de la Degradación de los Bosques en las Comunidades Indígenas de Panamá, del 18 y 19 de mayo de 2007, Hotel Costa Inn. Auspiciado por Global Forest Coalition, Fundación para el Conocimiento Indígena. Panamá. 12 p.
Castillo, G. y Arias, E., 1997. Caso: Conflicto por el uso de los recursos naturales y los límites de la Comarca Kuna Yala, Panamá. En: Manejo de conflictos en recursos naturales, memoria del curso realizado en San José, Costa Rica del 14 al 29 de octubre de 1996. Universidad para la Paz, ciudad Colón. 33-35 pp.
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Saila Dummad Manidiniwiebinapi 1999. Gubiler: Pensamiento a la Madre Tierra. Boletín Kuna Yargi de la CEBS de K. Y. No.30. Kuna Yala, julio de 1993. En: Sapi Garda, Año 5, No. 3, Panamá, Abril 1999. AEK/PEMASKY, OIMT.
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Warren, R. et al. 2006. “Understanding the Regional Impacts of Climate Change. Research Report Prepared for the Stern Review on the Economics of Climate Change”. Research Working Paper No. 90. Tyndall Centre for Climate Change, Norwich.


[1] Semánticamente nainu significa “tierra propia” o parcela de siembra bajo sistema agroforestal o policultivos

1 de marzo de 2011

¿Aumenta el nivel del mar en la Comarca? Exposición a riesgos climáticos

Geodisio Castillo

“No nos hacemos sabios recordando el pasado, sino asumiendo nuestra responsabilidad ante el futuro”, George Bernard Shaw

Consideramos que debe haber más diálogo entre todos los actores de la educación, para hacer de la condición humana un lugar de participación comunicativa. Por lo tanto, la comunicación, constituye una interacción basada en el diálogo, en un mismo nivel, en donde el conocimiento no se transmite de uno a otro, sino que se construye de manera conjunta. La cual nos lleva a tomar decisiones ante el empuje del clima y su efecto en la Comarca Kuna Yala.

Frente a los datos, resulta fácil perder de vista el rostro humano de aquellos más vulnerables al cambio climático – los pobres. El rostro humano del cambio climático no se puede atrapar ni organizar en datos estadísticos. Porque no es fácil saber acerca de los momentos de estos efectos. Es por ello que no podemos verlos complacientemente. Debemos seguir divulgando y dialogando sobre el tema.

La exposición a riesgos climáticos al que nuestro pueblo debe enfrentar tiene relación con la exposición a peligros externos sobre los cuales casi no tenemos control. Mientras que la vulnerabilidad es una medida de capacidad de manejar dichos peligros sin sufrir una pérdida de bienestar, que podría ser irreversible en el largo plazo.

Presentamos el video “Kuna Yala: Tradición y Cambio Climático - Ammar daed, Neg Billi Guadanigi”. Es un video que cada comunidad debe tenerlo y las escuelas en la Comarca. Si no la tienen aquí tenemos el video.


La historia de este video se basa en los estudios científicos realizados (Guzmán et al., 2002; Guzmán, Guevara & Castillo, 2003). Los resultados del estudio en resumen indica que: en la década del ‘80, los arrecifes de coral eran estables y saludables en Kuna-Yala, ubicada en la costa caribeña de Panamá. Pero en esta misma década del ‘80, varios desórdenes naturales cambiaron la estructura colectiva de los arrecifes. Nosotros evaluamos los cambios históricos en la cubierta de coral y por primera vez proporcionamos evidencia cuantitativa de una degradación a gran escala de los arrecifes. Este proceso comenzó mucho antes del inicio de estas irregularidades, debido al crecimiento demográfico y las prácticas tradicionales de la comunidad Kuna. La cubierta de coral vivo ha disminuido 79% en 30 años (1970-2001), mientras que la población indígena aumentó 62%[1]. Medimos 20 km del rompeolas creado con arrecifes de coral (16,000 m3) y un crecimiento de un área de 6.23 hectáreas en la superficie de la isla debido al relleno de coral. Como consecuencia, la erosión costera ha aumentado debido a la falta de una barrera natural de protección y al aumento local del nivel del mar unos 2.0 mm por año. El ecosistema de los arrecifes ha sido modificado significativamente por la minería y los rellenos de coral para acomodar a la creciente población, así como para compensar la mala administración de los recursos, y esto tendrá graves consecuencias a largo plazo. Proponemos ocho áreas prioritarias de conservación dentro de la reserva indígena, de acuerdo al estado de conservación de los corales. La comunidad Kuna y sus líderes quienes están considerando cambios a su cultura, lo cual puede incluir una migración gradual y organizada a tierra firme, han aceptado con optimismo nuestros resultados.

A partir de entonces mucho se ha escrito sobre el riesgo al cambio climático que la Comarca se ha de enfrentar (EFE 2010; Guidi 2010; Josephs 2011). Y la pregunta es ¿Aumenta el nivel del mar en la Comarca? El nivel del mar seguirá aumentando, aunque no hay seguridad acerca de los niveles. Los océanos han absorbido más de 80% del aumento del calor que ha generado el calentamiento global y que ha encerrado al mundo en una expansión térmica continua (Pierce et al. 2005).

Mi casa en Ukupseni, inundada. Foto Gubiler
El aumento de 50 centímetros del nivel del mar provocaría la pérdida de más de una tercera parte de las playas, lo que nos lleva a perder los ingresos generados por el turismo en la Comarca. El aumento de un metro nos hace sumergir permanentemente. Estimaciones sobre aumentos del nivel de las aguas son mucho más altas, situación que es muy notorio en las temporadas de fuertes vientos del norte y subidas de marea. Por otra parte, la penetración de agua salada pondrá en riesgo el abastecimiento de agua dulce de nuestros ríos (IPCC 2007a).

Bien es sabido que el calentamiento de los océanos ha contribuido a la destrucción de la mitad de los sistemas arrecifales. Y la alza de temperaturas breves de apenas de 1ºC, derivan en una “decoloración” y muerte repentina del arrecife (Henderson 2006b).

Los estudios realizados (Guzmán et al 2002), ubica a Kuna Yala como la región caribeña con alta diversidad de corales del país y el área de mayor desarrollo de arrecifes de coral. Demostrando de esta forma que los arrecifes de Kuna-Yala continúan albergando 69 especies de corales, 38 octocorales y 84 esponjas. Esto significa que los arrecifes de coral no son sólo remansos de biodiversidad, sino una fuente de alimento y crecimiento económico para la población kuna. Pero su destrucción es evidente para extraer langostas, pulpos, para hacer rellenos y para otras actividades de construcción.

Estas actividades en la Comarca aumentan el riesgo de inundación para las 49 comunidades, porque los corales sirven como barrera de contención de las islas contra las tormentas y olas. Las dos comunidades de Cangandi y Mandi Yala, tampoco escapan al efecto del cambio climático, las lluvias han inundado sus comunidades por las crecidas ocurridas, al igual que la comunidad de Ukupa, que lo perdieron todo. El aumento de las precipitaciones continuará, como también ocurren descensos de agua. Por lo tanto, debemos que prepararnos a la escasez de agua, debido a las posibilidades de surgimiento de sequías, mayor evaporación y a cambios en los patrones de las precipitaciones y escorrentías (IPCC 2007b). Cosa que ya han observado los comuneros de la Comarca.

Resulta que esta preocupación se ha tomado en serio, pero no en todas las comunidades. Desde el año pasado dirigentes, líderes y comuneros de las comunidades de Usdup, Goedup, Ukubseni y Gardi Sugdup han tomado la iniciativa o decisión de trasladarse a tierra firme, donde han venido originariamente. Pero mucho antes algunos grupos organizados de agricultores ya habían pensando en radicarse en las montañas. Como la familia Lombardo de Usdup, por dar un ejemplo. Hasta hubo proyectos a nivel del Congreso General Kuna (Cambellotti 1997). Si no lo hicieron, será por falta de dinero, influencia cultural, o qué…?

Debemos iniciar a mitigar o revertir el proceso de calentamiento global mediante la estabilización o reducción de emisiones de gases efecto invernadero, y son los bosques que realizan éstas tareas (Castillo 2010). Si la mitigación no detiene los efectos del cambio climático, debemos adaptarnos; es decir, tomar medidas de prevención para reducir los impactos negativos del cambio climático.

Si no tomamos medidas de mitigación urgentes nuestra Comarca no podrá evitar la exposición a riesgos climáticos peligrosos. No obstante los esfuerzos de mitigación serán insuficientes para evitar grandes reveses en el desarrollo humano. Para tomar medidas ante el cambio climático debemos conocer qué tan vulnerables o qué tan sensibles somos ante su efecto. En la Comarca somos vulnerables ante las inundaciones por el aumento del nivel del mar y a las lluvias intensas.

Las posibles soluciones o acciones para hacer frente a los procesos o efectos del cambio climático ya han sido planteadas por las comunidades – adaptarnos a vivir en tierra firme. Pero creo, que necesita mucho apoyo económico y principalmente entusiasmo y toma de decisión.


[1] El Censo del 2010, indica un aumento de 2% de la población de la Comarca Kuna Yala - 33,109 personas

Referencias:

Cambellotti, M. 1997. Desarrollo sostenible en Kuna Yala Proyecto PAN/B7-3010/93/140. Informe de seguimiento técnico administrativo y evaluación de mediano plazo. Euronet Consulting. Mayo 1997. 30 p. + anexos

Castillo, G. 2010.  Bosques para la vida: Causas ocultas de deforestación y degradación de los bosques en las Comarcas Kuna. Panamá. 22 p. (inédito)


Guidi, R. 2010. Will a UN Climate-Change Solution Help Kuna Yala? NATGEO NEWS WATCH NEWS EDITOR DAVID BRAUN’S EYE ON THE WORLD. December 8, 2010

Guzmán, H.M. et al. 2002. Distribución, Estructura, y Estado de Conservación de los Arrecifes Coralinos de Kuna-Yala (San Blas), República de Panamá. Informe Final presentado a PEMASKY & NATURA. Octubre 2002. 41 p.

Guzmán, H.M., C.A. Guevara & A. Castillo. 2003. Natural disturbances and mining of Panamanian coral reefs by indigenous people. Conservation Biology, 17: 1-7

Henderson, C. 2006b.   “Paradise Lost”. New Scientist 191 (2563): 28-33. 5 de agosto 2006

IPCC. 2007a.  Climate Change 2007: Climate Change Impacts, Adaptation and Vulnerability. Working Group II Contribution to the Fourth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. (S. Solomon, D. Qin, M. Manning, Z. Chen, M. Marquis, K. B. Averyt, M. Tignor y H.L. Miller, eds.). Cambridge University Press, Cambridge y Nueva York

IPCC. 2007b.  “Summary for Policymakers”. En Climate Change 2007: Climate Change Impacts, Adaptation and Vulnerability. Working Group II Contribution to the Fourth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. (S. Solomon, D. Qin, M. Manning, Z. Chen, M. Marquis, K. B. Averyt, M. Tignor y H.L. Miller, eds.). Cambridge University Press, Cambridge y Nueva York

Josephs, L. 2011. Kuna Yala, refugiados del cambio climático. 30/01/2011. http://www.noticiasaliadas.org/articles.asp?art=6295

Pierce, D.W. et al. 2005. “Anthropogenic warming of the oceans: Observations and model results”. (Versión 2). Scripps Institution of Oceanography, San Diego, California.