Nainu familiar en la comunidad de Mandiyala, Gunayala. Foto: Gubiler, 2013
Aterrizaje: la economía alimentaria
en Gunayala
El aire en el
inna nega (casa de chicha) estaba impregnado del dulce aroma fermentado
del maíz, mientras un pájaro blanco permanecía inmóvil durante los cuatro días
del inna suid, festival que marca un ciclo vital femenino en Gunayala.
La atmósfera se tejía de alegría, duelo colectivo y comunión espiritual.
Nosotros, los autores de este artículo, hemos estado presentes en múltiples
momentos en Gunayala, acompañando desde trayectorias personales y académicas
los procesos cotidianos, las ceremonias y la memoria compartida por las comunidades
gunadules.
Esta escena, aunque no excepcional, nos marcó como un
momento de encuentro, escucha y transformación. Esa noche, uno de nosotros se
sentó junto a una mujer mayor que, con brazos y piernas cruzados en posición
meditativa, susurraba en dulegaya: yeer an iddoged, yeer an iddoged (“me
siento feliz”). Un hombre se acercó repitiendo la frase con entusiasmo. Luego,
dirigiéndose a nosotros, explicó que en Gunayala se vive en tranquilidad, en
paz. Nos ofreció un cigarrillo en gesto de afecto y preguntó si conocíamos al
famoso futbolista que ese año jugaba por primera vez en un Mundial y lideró la
remontada de su equipo hasta la victoria en el partido inaugural. Aunque la
pregunta parecía trivial, desencadenó una reflexión profunda. Al responder que
este futbolista era una figura distante, inaccesible para la mayoría en su
país, el hombre llamó a sus amigos y comentó con asombro su descubrimiento
acerca de los wagas (“extranjeros”): en algunas naciones, al parecer, la
gente común no conoce a sus estrellas.
La conversación viró hacia una crítica sobre la
alienación relacional ante el dinero, las desigualdades, las barreras sociales
y sus consecuencias. “Aquí la comida es totalmente gratuita”, nos dijo entonces
el hombre. Con una mirada sincera, formuló entonces una pregunta que aún nos
interpela: ¿cómo es vivir en un lugar donde se tiene que pagar para comer?
El silencio que siguió fue elocuente. El hombre se abrazó a nosotros y rompió en llanto, conmovido por lo que percibía como una vida sin paz. Rodeados por cantos, flautas y danzas ceremoniales, compartíamos su lucidez y su dolor. Desde nuestras propias contradicciones aceptamos que vivir en un mundo donde el acceso a todos los alimentos está mediado por el dinero es también vivir bajo la violencia estructural.
Este
breve relato etnográfico revela una divergencia profunda en la manera de
concebir el sustento: mientras en Gunayala la comida compartida y la conexión
con la Tierra se viven como derechos relacionales y prácticas de autonomía, una
lógica transaccional y mercantilizada de la vida predomina en los contextos wagas.
Este contraste nos conduce al problema teórico central de este artículo: cómo
el sistema agroforestal gunadule nainu y los relatos míticos asociados
ofrecen claves para repensar las relaciones humano-planta y la justicia
ambiental en tiempos de crisis ecológica.
Gunayala
es uno de los territorios autónomos del pueblo gunadule, ubicado en la
vertiente caribeña de Panamá. Se extiende sobre más de 300 islas y una franja
continental de selvas húmedas, articulando relaciones entre el mar, los ríos y
los bosques tropicales. Este territorio posee un régimen político propio
reconocido por el Estado panameño desde 1938, y mantiene una organización
comunitaria basada en los Congresos Generales y locales, donde se orientan las
decisiones colectivas (Valiente 2002). En este entramado social, ecológico y
espiritual se enraíza el sistema agroforestal familiar nainu, entendido no
solamente como una técnica de producción agrícola, sino como expresión vegetal
de la mutualidad en la cosmología gunadule de la dependencia recíproca
cotidiana.
La
crisis socioambiental contemporánea ha puesto en cuestión los fundamentos de la
agricultura industrial y los sistemas alimentarios globales. Afectando de
manera particular a los pueblos indígenas, la expansión agroindustrial en
América Latina ha producido degradación de suelos y pérdida de biodiversidad.
Frente a ello, el caso gunadule constituye una alternativa que combina
autonomía alimentaria, espiritualidad y relacionalidad con el entorno.
El nainu
se distingue por prácticas de cultivo diversificadas que articulan una ética de
cuidado transmitida en mitos, cantos y rituales. En este entramado, el mito de
Baluwala, que narra el origen de las semillas y la transmisión del conocimiento
agrícola, no funciona únicamente como un relato cosmológico: se actualiza
constantemente en prácticas concretas que sostienen la vida cotidiana y la
memoria comunitaria. Como sugiere Rival (2021), recordar la importancia de los
mitos es crucial para enfrentar las crisis planetarias, pues las comunidades humanas
siempre han recurrido a ellos para imaginar cómo mantener el mundo habitable; en
el caso gunadule, esta perspectiva resuena de manera clara, pues el mito no
solo explica el pasado, sino que orienta las decisiones agrícolas presentes,
definiendo qué sembrar, cuándo rotar suelos y cómo cuidar el territorio.
Analizar cómo mito y práctica se co-implican permite iluminar formas de
conocimiento que cuestionan la hegemonía agroindustrial y abren horizontes
alternativos, donde cultivar es también recordar y proyectar futuros posibles.
El
análisis de los sistemas agrícolas indígenas se ha vuelto central en el llamado
“giro vegetal” en antropología, que reconoce a las plantas como agentes y
maestras de la vida social. Vozes Vegetais (Oliveira et al. 2021) invita
a escuchar a las plantas y reconocer su agencia, proponiendo una ética de
cohabitación y contigüidad con el mundo vivo; este abordaje resuena
profundamente con las cosmotécnicas agrícolas gunadules.
Diversos autores han insistido en que, para comprender la crisis actual, debemos escuchar las voces del mundo vegetal y de quienes conviven con él. Por ejemplo, Descola (2022) propone entender las relaciones con las plantas desde una ontología animista, en la que suelos y cultivos poseen agencia y capacidad de relación.
Leer más en:
DOI: https://doi.org/10.70845/2572-3626.1438
Available at: https://digitalcommons.trinity.edu/tipiti/vol21/iss2/3

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