3 de noviembre de 2011

Comarca de la biosfera guna: entre la naturaleza y el cambio climático

Recuerdo de PEMASKY/AEK. Foto: Jorge Ventocilla, 1983

Existe una rica experiencia sobre el establecimiento del área protegida de Narganá, la cual debe ser sistematizada. Para así las generaciones futuras conozcan los procesos por la que actuó y/o pasaron los profesionales gunas, comuneros y dirigentes que se involucraron en el tema, siempre con una mirada hacia el sol. En relación a los profesionales casi todos eran oriundos de los corregimientos de Ailigandi y Dubwala y no del sector Gardi. Sin embargo, se dedicaron a este sector, por ser parte de este territorio que nos legó nuestros padres.

Desde entonces, han pasado 24 años cuando el Congreso General Guna (CGG), el 7 de noviembre de 1987, en la comunidad de Achudub, declaró el Corregimiento de Narganá como una Comarca de la Biosfera y aprobado su plan de manejo (CGG 1987)[1], incluyendo la parte marina-costera (zona cultural). Hasta ahora nada ha ocurrido en estos bosques, no se han vendido tierras a los wagas, al contrario la lucha limítrofe sigue, pero en los últimos tiempos no se le ha dado mucho apoyo. La comisión de límites del CGG ya no existe, pero en el taller reciente sobre “protección y vigilancia comunitaria” realizado en la comunidad de Gardi Sugdub, los días 18 y 19 de septiembre, 20 líderes que estuvieron presentes en el taller han rescatado esta acción.

Para fortalecer estas acciones, estos mismos líderes y otros que se sumaron, nuevamente se reunieron en la comunidad de Aglidub, el día 17 de octubre. Los acuerdos que salieron en este evento de importancia para rescatar la “protección y vigilancia comunitaria” fueron presentados ante el CGG, asamblea realizada en la comunidad de Yansibdiwar, los días 27 al 30 del presente mes de octubre del 2011. Este Congreso General realizado tomó en cuenta las recomendaciones y nuevamente a restablecido la Comisión de Límites[2].

Los líderes que se reunieron en estas dos ocasiones, plantearon lo que han visto y ven a diario, por ejemplo, la falta de control por la carretera El Llano-Carti, porque no es control el solo hecho de cobrar en Nusagandi o pedir permiso, es solo una minúscula acción. Hay que controlar la velocidad de los carros, para que la vida silvestre siga viviendo. Hay que revisar los carros para que los visitantes no introduzcan equipos y armas que las normas del Congreso General prohíben, entre otras cosas.

Otra cosa que se están olvidando es la falta de control, protección y conservación de los recursos marinos costeros, también tienen sus límites que proteger contra la invasión del turismo no controlado, del turismo no planificado. Repito, el hecho no solo es cobrar y con ellos decimos que estamos controlando. ¡OJO! Esperamos que nuestras islas no se hayan vendido por nuestra propia gente.

Después de haberse establecido el área protegida de Narganá mucho se le ha criticado[3], sin conocer a profundidad los bienes y servicios que ofrece la naturaleza, de ahí, su conservación y protección de los recursos naturales y su biodiversidad, a sabiendas que estos mismos conceptos, son los mismos conceptos que forman parte de nuestra cultura ambiental. Todo lo fundamentado en el plan de manejo, salieron de los conocimientos tradicionales, del diálogo directo con la dirigencia y conocedores de las tradiciones. Estos mismos conocimientos son congruentes con los conocimientos científicos del mundo occidental.

Los conocimientos tradicionales de la que mucho se habla, el cual se pierde poco a poco, es hora que empecemos a rescatarlos, sistematizarlos y diseminarlos, porque es comprobado, que estos conocimientos y las prácticas obtenidas a través del tiempo por la experiencia y diseminado de generación a generación, han desempañado una función significativa en solucionar problemas, y particularmente relacionados con el cambio y la variabilidad climáticas.

Si nos preguntamos, por qué el bosque es nuestro hermano y demás vida silvestre, o por qué la tierra es nuestra MADRE o NABGUANA. Tiene un profundo sentido de la vida – nuedgudisaed. Es por ello que debemos cuidar su eternidad renovable, es estar pensando en el mañana. Por eso decimos que no somos pobres. En otras palabras, nuestra Nabguana es la biosfera, es la “envoltura viva” de la Tierra, se refiere al espacio dentro del cual se desarrolla la vida, formando la diversidad de los ecosistemas. Como el nainu donde se siembra y nos da de comer, los bosques que nos ofrece oxígeno y productos no maderables, los cerros de donde bajan brisa fresca, los ríos del que consumimos agua pura, los manglares que nos protegen de las olas y vientos fuertes, los lagos y otros, tienen una dimensión espiritual mayor que los convierte en “sitios sagrados” o galugan.

Entonces la existencia de nuestra área protegida es importante, como la existencia de toda la Comarca Guna Yala como una biosfera. Porque la presencia de los bosques, al absorber carbono siguen mitigando el cambio climático; mientras que por otra, al sufrir degradación o destrucción por una agricultura no amigable con la naturaleza, por una extracción de árboles (para madera) no planificada, los bosques pueden contribuir al cambio climático. Los cambios climáticos, a su vez, pueden conducir a la degradación o a la pérdida de bosques, los cuales son factores que agravan el cambio del clima.

En el planeta tierra se ha registrado una reducción de bosques tropicales que se estima en un 0,5% anual, debido principalmente a la fragmentación de hábitat y de paisaje provocada por cambios en el uso del suelo (Bennet, 2004; CLAES, 2010). Igual ocurre con los arrecifes coralinos su hábitat se destruye por la pesca destructiva de langosta en Guna Yala y la extracción de materiales para construcciones y recuerdos. A pesar de esa ola devastadora moderna, ávido de energía, madera, ganadería y biocombustible (actualmente), sabemos de las diversas iniciativas impulsadas por individuos, instituciones y movimientos interesados en la conservación de la vida, han creado las áreas protegidas, como una forma de frenar la depredación de nuestro destino. Esta comunidad "conservacionista" ha reconocido que los conocimientos tradicionales de nuestros pueblos, son experiencias ancestrales que ha hecho que nuestros pueblos sigan gozando de la vida hasta hoy día. El “buen vivir”, dirían los hermanos suramericanos.

Las áreas protegidas nos ayudan a hacer frente al cambio climático, contribuyen a reducir los impactos del cambio climático. Es decir, estas áreas silvestres protegidas desempeñan un papel fundamental en la reducción de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. Se conoce que el quince por ciento de las reservas de carbono terrestre del mundo - 312 gigatoneladas – está almacenado en áreas protegidas del planeta (Dudley y col. 2009). Además, estas áreas pueden mantener los recursos naturales saludables y en plena producción para que puedan resistir o tener la capacidad de adaptarse, como también nuestros pueblos del bosque, a los impactos del cambio climático y seguir proporcionando comida, agua limpia, vivienda e ingresos a las comunidades y a toda la humanidad de bajos ingresos que vivimos armoniosamente con nuestra Nabguana.

El cambio climático, de todos modos afectará de muchas formas a las áreas protegidas o a la Comarca como una biosfera, constituye en la actualidad una de las principales amenazas que se ciernen sobre la biodiversidad y los procesos ecológicos. A causa del cambio climático, están en peligro de extinción en todo el mundo hasta el 25% de las especies de mamíferos (unas 1,125 especies) (IPCC, 2002) y alrededor del 20% de las especies de pájaros (unas 1,800 especies) (IPCC, 2007).

El impacto del cambio climático en las áreas protegidas o en nuestra biosfera comarcal con la sola presencia de los bosques les confiere ahora una función renovada como instrumento de adaptación frente a un clima que cambia. A este respecto, según Mansourian y colaboradores (2009), su importancia es triple:

§  al proporcionar a las especies refugio y corredores de migración, las áreas protegidas les ayudan a adaptarse al pautado del cambio climático y a los fenómenos climáticos repentinos;
§  al proteger a las personas de los fenómenos climáticos repentinos, las áreas protegidas reducen su vulnerabilidad frente a las inundaciones, sequías y otros desastres ocasionados por el clima;
§  de un modo indirecto, al reducir los costos de los impactos negativos relacionados con el clima, las áreas protegidas permiten a las economías adaptarse al cambio climático.

Ahora ocurre, que muchas medidas alternativas para potenciar la protección de Nabguana y la gestión ambiental han derivado a buscar beneficios económicos o comercialización de la naturaleza. De esta manera han surgido muchas propuestas en biocomercio, como el mercado verde, REDD++, bienes y servicios ambientales, venta de captación de carbono, entre otros. Esta actitud mercantilista menosprecia una función ecológica de la naturaleza al nivel de un servicio ecosistémico, facilitando el intercambio monetario. Debilita la cultura ambiental de nuestros pueblos, la conservación entendida de interés para todo el ser humano. Además, debilita las concepciones de proteger el ambiente como una política pública que debe ser llevada adelante independientemente de su posible rentabilidad (CLAES 2010). Sin embargo, no significa que no pueda aprovecharse. Por lo tanto, dentro de las alternativas debemos considerar una producción más amigable con el medio ambiente, donde se preserven las áreas naturales, los galugan y a la vez que se asegure la alimentación.

En la carrera de nuevas soluciones naturales al cambio climático, nuestros pueblos hemos hecho inversiones por siglos, nuestros enfoques tradicionales o conocimientos tradicionales han demostrado su potencial y eficacia en tiempos difíciles que han pasado, pasan y vendrán.

Por lo tanto, el área protegida de Narganá, al igual que toda la biosfera comarcal guna, juega un papel importante en los mecanismos de adaptación al cambio climático de las especies y nosotros mismos. Por la cual, los bosques deberían ser mantenidos libres de intervenciones humanas destructivas y seguir ofreciendo tanto ahora como en el futuro un almacén natural de bienes y servicios. Como ya lo dijo una vez el dirigente Rafael Harris el bosque “es nuestra refrigeradora”.

Estos recursos naturales tenemos que conservar y protegerlos. Porque varias zonas limítrofes del área protegida de la Comarca Guna Yala siguen siendo vulnerables ante las constantes invasiones por parte de extractores de oro, sacar madera, extraer material genético, entre otras actividades irregulares que afectan esta zona. Hecho que ha seguido de cerca la dirigencia del CGG, y reactivan la comisión de límites o de vigilancia comunitaria, es una actividad que forma parte de ese esfuerzo de capacitar a la dirigencia sobre la importancia del área protegida.

Hoy el sector Gardi disfruta de los beneficios que ofrece el área protegida de Narganá. La carretera El Llano-Carti ofrece beneficios tanto a gunas y no gunas. De ahí la importancia de su conservación y protección por las comunidades, por ser un elemento clave en el desarrollo comunitario y en la conservación.

Finalmente, se propone revisar el plan de manejo, el cual ha sido revisado dos veces (PEMASKY/AEK 1995). Porque para asegurar la supervivencia de las especies prioritarias de plantas y animales para su conservación y ecosistemas será necesario obtener nuevas informaciones. Es tiempo de revisar el plan de manejo[4], para que los programas que resulten sean aplicados de parte del CGG. Sometidas a planificación y ordenación, nuestra área protegida podrá contribuir aún más a la conservación de la biodiversidad y adaptación al cambio del clima. Estas acciones son una estrategia en defensa del territorio guna (Castillo 2000).

Quedamos en espera de comentarios geodisio@gmail.com

Referencias:

Bennet, A. F. 2004. Enlazando el paisaje: el papel de los corredores y la conectividad en las conservación de la vida silvestre /Trad. Por José María Blanch/. San José, Costa Rica: UICN. 278 p.
Castillo, G. 2000. Gestión de áreas protegidas como estrategia de defensa territorial indígena: Caso Kuna Yala. En: Taller sobre experiencias prácticas en gestión de áreas protegidas por los pueblos indígenas de Iberoamérica (Ponencias y conclusiones), Cartagena de Indias, 29 Nov. – 5 Dic. 1999. Carmen Espinar, G-ambiente (ed. y pub.) 148-155 pp.
CLAES, 2010. Ambiente y desarrollo en América del Sur 2009/2010. Tendencias y emergentes en cambio climático, biodiversidad y políticas ambientales. Montevideo: CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social). 44 p.
Congreso General Guna. 1987. Resolución Nº 3 del 7 de noviembre de 1987, celebrada en la comunidad de Achutupu
Dudley, N., S. Stolton, À. Belokurov, L. Krueger, N. Lopoukhine, K. MacKinnon, T. Sandwith y N. Sekhran [editores]. 2009. Soluciones Naturales: Las áreas protegidas ayudan a las personas a enfrentar el cambio climático. IUCNWCPA, TNC, PNUD, WCS, El Banco Mundial y WWF, Gland, Suiza, Washington DC y Nueva York, EE.UU.
Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). 2002. Cambio climático y biodiversidad. H. Gitay, A. Suárez, R.T. Watson y D.J. Dokken, eds. Documento técnico V del IPCC. Genebra, Suiza y Nairobi, Kenya, Organización Meteorológica Mundial (OMM) y Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)
IPCC. 2007. Climate change 2007 – impacts, adaptation and vulnerability. Contribution of Working Group II to the Fourth Assessment Report of the IPCC. Cambridge, Reino Unido, Cambridge University Press.
Mansourian, S., A. Belokurov y P.J. Stephenson. 2009. La función de las áreas forestales protegidas en la adaptación al cambio climático. Unasylva 231/232, Vol. 60, 2009. 63-69 pp.
PEMASKY/AEK. 1995. Biosfera de la Comarca Kuna Yala. Plan General de Manejo y Desarrollo (Resumen Ejecutivo: documento de trabajo). AEK-PEMASKY-OIMT. Nusagandi, Kuna Yala, Panamá. 84 p. (informe PEMASKY: 2a. Revisión)


[1] Posteriormente, el 2 agosto de 1994 la Junta Directiva del Instituto Nacional de Recursos Naturales Renovables (INRENARE), mediante Resolución JD Nº 022-94 (Gaceta Oficial 25 116 de 7 de septiembre de 1999), declara al Corregimiento de Narganá N° 1 como Área Silvestre ubicada dentro de la Comarca Kuna Yala, con una extensión de 99 414.78 hectáreas (no incluye la parte marina)
[2] Blas López, Sub-secretario del Congreso General Guna, comunicación personal, 3 de noviembre de 2011
[3] Si en otras parte del planeta nuestro las áreas protegidas han sido implementadas sin consulta previa de nuestros hermanos y sus tierras avasalladas, es otra realidad, de la que solamente podemos solidarizarnos en su lucha por recuperar sus territorios; estamos con ellos en su lucha!... Es hora que ampliemos nuestras perspectivas de lucha y no quedarnos en lo mismo
[4] Para que se tenga apoyo y colaboración, manteniendo siempre nuestra autogestión y la administración descentralizada, hay que adaptar el plan al formato de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), pero bajo los principios y/o conceptos nuestros (conocimiento tradicional), donde haya participación de las comunidades involucradas en el área, sus usuarios directos e indirectos, como se hizo en el pasado

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