25 de mayo de 2015

Suelos saludables, alimentos confiables

 GABINO LÓPEZ VARGAS 

Desde hace 40 años la ONG hondureña COSECHA trabaja con agricultores campesinos que cultivan en laderas erosionadas. Durante este tiempo se han observado las bondades de la materia orgánica para enriquecer los suelos. Incorporada al suelo como abono, la materia orgánica ha sido  producida siempre por la naturaleza. Sin embargo, los suelos saludables se están terminando por el mal manejo del hombre.
 
Terrazas formadas gradualmente. Autor

Quitando la vida del suelo

Los daños al suelo se deben principalmente a las quemas en parcelas de cultivo, potreros para la ganadería extensiva e incendios en los bosques, que además contribuyen al calentamiento del planeta. Necesitamos suelos llenos de vida, saludables, para producir alimentos confiables que garanticen la seguridad alimentaria de las familias. Es importante mencionar que los suelos requieren de agua, aire, luz, buen balance de nutrientes y protección para evitar su pérdida. La agricultura industrial, la explotación de madera a nivel comercial, la ganadería extensiva y los incendios forestales vienen quitándole la vida al suelo, rápidamente.

Técnicas utilizadas en Sabana Grande

En Sabana Grande, departamento Francisco Morazán, Honduras, COSECHA está realizando un trabajo de agricultura sostenible en siete municipios, con más de 1 500 agricultores, mujeres y varones. El objetivo del programa es fortalecer las capacidades de las familias para aumentar la producción de alimentos sanos en suelos saludables. La zona está ubicada en el corredor del trópico seco, a una altitud entre 300 y 800 msnm, con una precipitación de 600 a 800 mm. En el lugar se sufren sequías extremas y, a veces, exceso de lluvia por las tormentas tropicales. Las áreas de cultivo están ubicadas en laderas con baja fertilidad, pedregosas y resecas. Para lograr suelos saludables se utilizan técnicas sencillas de protección y mejoramiento de la fertilidad del suelo.

Barreras de retención de suelos

Con el propósito de defender los suelos de la erosión en las laderas se están utilizando barreras de retención en curvas a nivel con plantas de doble propósito, como gramíneas, caña de azúcar, arbolitos de madre de cacao (Gliricidia sepium), gandul. También se usan rastrojos de cultivos como barreras temporales y, en lugares pedregosos, barreras de piedras.

Miniterrazas y materia orgánica

A través de estas barreras se guían los surcos de labranza mínima para hacer pequeñas terrazas, conocidas en Honduras como miniterrazas o terracitas. En estas se incorpora materia orgánica de los pequeños bosques, estiércol de zompopos –hormigas grandes del género Atta–, estiércol de animales de corral procesado como cómpost en aboneras o también el estiércol que se ha descompuesto en forma natural en los corrales. Algunos agricultores construyen aboneras haciendo montones de hojas de diferentes plantas, pastos, estiércol, restos de cocina y cenizas que salen de los fogones.

En los surcos de labranza mínima se cultivan granos básicos, hortalizas, yuca, camote, hierbas comestibles, plantas medicinales o flores. En las terracitas se puede concentrar bien la materia orgánica y los cultivos se desarrollan más saludables y confiables para la salud de las familias. Las laderas cultivadas retienen más el agua de lluvia o de riego, evitan la erosión del suelo y, donde existen muchas piedras, aprovechan más eficientemente la tierra. Las familias que tienen parcelas muy pequeñas producen más alimentos en menos área porque en las terracitas se puede intensificar el cultivo de diversas plantas.

Acopio de materia orgánica. Autor

Agujeros o guacas enriquecidos con materia orgánica

Para la siembra de plátanos y árboles frutales se construyen grandes agujeros enriquecidos con materia orgánica en cantidad suficiente para mejorar la fertilidad del suelo. Para conservar su humedad se coloca alrededor de los árboles una cobertura de rastrojos y otros restos vegetales que se encuentren en el lugar. Mientras los árboles frutales crecen se siembran hortalizas de especies criollas, hierbas comestibles y aromáticas alrededor de los árboles para aprovechar al máximo la materia orgánica.

Otras fuentes de materia orgánica que se están utilizando son: leguminosas como el frijol terciopelo (Mucuna Spp.), fríjol dólicos (Dolichos lablab), fríjol canavalia (Canavalia ensiformis) y fríjol alacín (Vigna Spp.). Más adelante se experimentará con fríjol gandúl y crotalaria. También se usan otras especies no leguminosas porque producen gran cantidad de biomasa y permiten formar una buena cobertura para conservar la humedad, ayudar a infiltrar agua en el suelo, aumentar la cantidad de micro y macroorganismos que perforan el suelo y evitar la erosión. Los granos de algunas de estas especies son comestibles.

Las familias agricultoras del sur de Honduras no tienen la cultura de sembrar leguminosas para la producción de abonos, lo cual es una desventaja. Además, la falta de lluvia limita el crecimiento de las plantas y, en la temporada de fin de año –noviembre, diciembre y enero–, sopla demasiado el viento y la biomasa seca se dispersa fuera de la parcela. Incorporar la biomasa antes de la llegada del viento sería la alternativa pero no cumpliría la función de cobertura para conservar humedad.

Logros alcanzados

Con las técnicas mencionadas los huertos familiares han logrado rendimientos en cultivos de granos básicos y diferentes variedades de plátanos, cítricos, mango, guayabo, aguacate y otras frutas. A pesar de las sequías extremas de años anteriores se ha logrado triplicar la producción de maíz. La base era de 6 qq/mz (quintales por manzana; qq=46 kg; mz=0,70 ha) al inicio del programa y se ha logrado aumentar a 20 qq/mz en promedio. La producción de fríjol era de 3 qq/mz y ahora es de 10 qq/mz. En 2014 las sequías fueron extremas, la cosecha de maíz bajó a 12 qq/mz. Estos resultados se deben a las técnicas descritas, principalmente al uso de materia orgánica y de coberturas para conservar la humedad en el suelo.

Importancia de un buen manejo de suelos

Estas experiencias han permitido comprobar la importancia de la protección del suelo contra la erosión y de aumentar su fertilidad con materia orgánica, un abono natural que ayuda a lograr suelos saludables y favorece la infiltración de agua. Los seres humanos necesitamos agua, aire, luz y alimentos para gozar de una vida saludable; también el suelo porque es un organismo vivo.

COSECHA apoyó a los agricultores de Guaimaca, otra zona en Francisco Morazán, que tiene mejores condiciones ambientales que Sabana Grande porque está ubicada entre 600 y 1 200 msnm, con una precipitación de 1 000 a 1 800 mm, y donde se cultivan café, granos básicos y hortalizas. Los participantes del programa diversificaron sus cafetales con sombra de árboles de guamo o guajiniquil (Inga Sp.) y frutales. En estas parcelas la biomasa producida por los árboles forma buena cobertura y materia orgánica, las cuales, juntas, garantizan una producción sostenible.

COSECHA ha brindado asesoría a otras organizaciones en Honduras y en países hermanos como México, Guatemala y Panamá, centrándose en las bondades de la materia orgánica producida por los abonos verdes. En la zona norte de Honduras, el fríjol terciopelo se ha utilizado desde hace más de 25 años, pero actualmente la promoción de agroquímicos, la producción de pastos para la ganadería extensiva, el monocultivo para exportación y el incremento de la construcción de viviendas han desplazado a las parcelas con abonos verdes.

En Guatemala se han obtenido muy buenos resultados: cuando el cultivo está en crecimiento se utiliza gandul, madre de cacao y guajiniquil para sombra de los cafetales. En otros casos los cafetales se diversifican con árboles frutales y plátanos para no depender solo de la producción de café, una estrategia para prevenir las pérdidas por plagas o enfermedades que aparecen sorpresivamente a raíz de la destrucción ambiental.

Conclusiones

Para lograr la sostenibilidad productiva nuestra agricultura debe ser cada vez más ecológica, estar en armonía con la naturaleza sin destruirla, aprovechando las bondades que nos ofrece para producir alimentos confiables para nuestra salud. Es importante promocionar con más entusiasmo y énfasis la importancia de elementos que permiten lograr buenos resultados y motivan a los agricultores a seguir trabajando con prácticas ecológicas, como son la materia orgánica, las coberturas para conservar humedad y la diversificación de los cultivos. No debemos olvidar la importancia de la cosecha de agua porque las extensas sequías durante la temporada de invierno son un problema muy grave, las cosechas disminuyen o se pierden, y esto desanima a los agricultores, mujeres y varones.

Gabino López Vargas
Coordinador General de COSECHA
Valle de Ángeles, Francisco Morazán, Honduras



Fuente: Leisa, revista de AGROECOLOGÍA

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