10 de agosto de 2018

LA CULTURA GUNA Y SUS DESAFIOS

Por: Reuter Orán B.

Tener territorio propio, íntegro, ha sido una de las aspiraciones mayores por las cuales el pueblo guna ha venido luchando desde los tiempos coloniales hasta nuestros días.


Al respecto, nuestro prestigioso Sagladummad Inageliginya, Carlos López, nos dice: - “An nabba sulile an dule wilegedye”. Porque la tierra, de acuerdo a la concepción de nuestros padres, no refiere solamente a este espacio material físico, sino también a la confluencia armónica de factores innatos que hacen posible la vida espiritual, social, económica, política y cultural de un pueblo.

Así nos confirma Wago, el primer hombre que Baba y Nana envió a la tierra para cuidarla y cultivarla, al decir:

-“Bunmar abalagi gudii an neg wisguali. Bela we nabbaneggi bilidedi an gwenadganbii: diwar an gwenadi, niisgwa an gwenadi, duddumar, aggwamar, sabbimar, gwablemaggar ibdurgan, uamar diwarganba oirmagbuggwad, demar sugguganba obiryamadnanaed bela an gwenadganbiye. An we nabbanegse agdenonigua wemala gwable weligwale an abin dagsamala”.

Babigala, anmar daniggidigala, nos evoca de un sin número de pueblos que florecieron y bebieron las aguas de los afluentes del majestuoso río Duilewala (Tuira), comunidades laboriosas que disfrutaban los caudalosos manantiales interminables, que después de configurar inmensas y fértiles llanuras fueron marcando los límites de estas fructíferas aldeas, la existencia de tupidas selvas como por encantos de las leyes divinas, ellas ofrecían gradualmente un sinfín de materiales y alimentos a estos esforzados habitantes para su supervivencia, grandes cañaverales, inmensos platanales y una gran variedad de tubérculos cuyos follajes reverdecían las sedimentadas riberas de estos opulentos brazos de agua, infinidades especies de cardúmenes que al ritmo de burbujeantes aguas verdosas movían complacientes sus amarronadas aletas.

En el mero centro estas fértiles llanuras y con una constante interacción entre ellos y su entorno, estos laboriosos habitantes pudieron comprender los misterios profundos de la naturaleza y supieron manejarlos sosteniblemente para el bien de sus futuras generaciones. Así fueron desarrollando, abriendo nuevos horizontes a los conocimientos e inventaron nuevas técnicas de cultivo.

En la época de la cosecha, sus frutos se distribuían por igual, sin ninguna compulsión, si no al libre albedrio de sus esforzados productores. De esta forma surgieron los principios morales, éticos y humanísticos que hoy los denominamos costumbres y tradiciones:

“Gwenaddigwar nanamalo, na wile dagmalo, ibmar dummad be abingusdibe gwenadganga mimio, gwenad gwensag uelemaid insao. Arbao, be gadigwad ibmar nigguo….

Cabe destacar que estos mismos principios sirvieron de base y fundamentos de la educación de nuestros ancestros. Fuertemente ligados a la naturaleza moldearon sus vidas y desarrollaron sus conocimientos científicos, económicos, políticos y culturales, en fin, todos los saberes y conocimientos que hoy llamamos CULTURA.

De todo lo que hemos expuesto, sin desmeritar las actividades que se desarrollemos durante la semana de la cultura guna manifestamos que dichas actividades deben servir de andamiajes para construir un futuro promisorio que todos ansiamos.

Las culturas nacen, crecen y fenecen. Son dinámicas tambien y se enriquecen mutuamente. La historia registra el dominio de una cultura a otra, conocido como el fenómeno de aculturación. En este sentido, cabe destacar lo siguiente: ¿qué está ocurriendo con nuestra cultura? ¿Cuál es la situación económica, política y cultural en que estamos viviendo? Subrayamos, en especial la salud y la educación en qué niveles se encuentran realmente.

No podemos seguir a ciegas seguir importando modelos de desarrollo. Sin negar los de afuera, creemos firmemente que contamos con suficientes talentos nativos que nos puedan diseñar un modelo de vida que nos conduzca llevar una vida digna, sana, justa y abierta a los nuevos cambios tecnológicos.

Cruzar de brazos significa la extinción de nuestra personalidad como pueblos diferentes, orgullosos y constructores de su propio destino.

 

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