14 de junio de 2012

Conozcamos al Morbeb que vive en el Caribe del archipiélago de Guna Yala, Panamá


´´El mar, los arrecifes, los peces son nuestros y otras personas no nos los pueden quitar. Debemos pescar lo necesario.
Tenemos toda la libertad de usar lo que la naturaleza nos
brinda, pero sin sobrepasar lo necesario ´´.

decía Nele Gandule

Por: Arcadio Castillo D.
Biólogo-Ictiólogo-piscicultor guna
Miembro del Centro de Desarrollo
Ambiental y Humano (CENDAH)

I.         INTRODUCCIÓN

En el Mar Caribe vive desde hace mucho tiempo, muchos caracoles, pero en especial uno que es grande y hermoso y los gunas lo llamamos morbeb (cambombia o caracol reina) y la ciencia lo conocen como Strombus gigas, al igual que el dulub (langosta) es un producto de mucha demanda y genera ingresos inmediatos a los pescadores de nuestra Comarca costera e insular.

El morbeb se encuentra a lo largo de todo el Caribe, desde Florida (USA), hasta la costa norte de Latinoamérica; y es común ver a estos organismos marinos en comunidades vegetales bénticas como los pastos marinos y una gran variedad de algas, que son de gran importancia ecológica; asimismo, lo encontramos en fondos arenosos de las aguas someras claras y limpias entre 1 a 20 m. Estos moluscos alcanzan una talla de 30 cm. de longitud y hasta 2 kg. (4.5 lbs.) de peso. El caracol es herbívoro y su dieta principalmente está basada de epifitos de los pastos marinos (Thalassia sp.) y algas.


Morbeb (caracol) adulto en su hábitats marino.   
Nargana-Guna Yala, mayo, 2012. Foto: Arcadio Castillo
El morbeb ha sido cosechado como alimento durante siglos, por los pueblos originarios desde que han colonizado las costas e islas. Existen registros que los pueblos originarios usaban los caracoles para elaborar herramientas, anzuelos y también obras de arte; se alimentaban de su carne, probablemente asada en las playas, donde se han encontrado restos de conchas muy antiguas. Actualmente, se sigue usando las conchas para diferentes propósitos, como por ej.; instrumentos de comunicación: como un despertador madrugador para que agricultores y pescadores salgan a sus nainus a trabajar la tierra y el pescador al demar (mar). En muchos países del Caribe, su carne forma parte de la comida tradicional, como en el dule masi guna, y también, de la gastronomía nacional e internacional.

Hoy día la especie es uno de los recursos pesqueros mas importantes en el Caribe después de la langosta espinosa; y los desembarques anuales se estima en 60 millones de dólares. Sin embargo, durante las últimas décadas las poblaciones de morbeb han ido declinándose drásticamente en todos los países donde es explotado a nivel comercial, particularmente en países costeros donde la pesca ha sido abierta al buceo con equipo de tanques de buceo (SCUBA). Como consecuencia los llevo al agotamiento del recurso, obligado al cierre temporal o total de la captura de S. gigas en Cuba, Islas Vírgenes, Bermudas, Bonaire, Florida, Colombia, México y Venezuela.

II. CONOZCAMOS LA VIDA DEL MORBEB  

El caracol reina del Caribe, está distribuido a lo largo del Caribe, desde Florida (USA) hasta la costa norte de América Latina y en las aguas territoriales de por lo menos 36 países. El hábitats natural son los fondos marinos arenosos de aguas poco profundas claras y  limpias, sin embargo, también lo encontramos a profundidades de hasta 100 m; y es común ver estos moluscos en comunidades vegetales bénticas como los pastos marinos y una gran variedad de algas, que son de gran importancia ecológica; el ambiente de pastos marinos ofrecen diversas funciones como zonas de reproducción, protección, crecimiento, alimentación y como áreas de reclutamiento de un numeroso grupo de organismos, entre los que se encuentran algunos de interés comercial.


Los juveniles prefieren densidades intermedias de pastos marinos.
Nargana-Guna Yala, mayo, 2012. Foto: Arcadio Castillo
¿Cómo nacen los Morbeb?

Las áreas de reproducción más productivas se encuentran en las praderas someras de pastos marinos entre 5-6 m de profundidad. La reproducción generalmente ocurre en los meses más calurosos, sin embargo, en algunas áreas puede continuar a lo largo de todo el año.

La larva (bebé) del caracol nace de un huevo, como nacen los pollitos o las tortuguitas. Los huevos de este caracol son mucho más pequeños que los de la gallina o de la tortuga. Son más pequeños que un grano de arena, que no es posible verlos a simple vista. La hembra deposita siempre su masa de huevos sobre un fondo de arena. Los huevos están dentro de un cordón gelatinoso pegajoso que la hembra deposita con su pie. 

El cordón desenrollado de la masa de huevos puede medir hasta 30 m; la masa de huevos contiene alrededor de 400,000 huevos. Cinco días después, salen los bebés caracoles que en nada se parecen a sus padres. Anualmente, cada hembra puede depositar 8 veces y cada puesta puede tener hasta de 300,00 a 400,000 huevos.

Debido a la dispersión de las larvas planctónicas el reclutamiento de las poblaciones del caracol es interdependiente de las corrientes marinas, por consiguiente, pueden ser consideradas un recurso transfronterizo como la langosta espinosa para la región caribeña.

¿Dónde viven los morbeb buruii?

Cuando las larvas del caracol salen de sus huevos, son tan pequeños que no se les puede ver a simple vista. El caracol recién nacido presenta como dos aletitas redondos bordeados de vellos (cilios) que les sirven como remos para moverse. Estas aletitas redondos forman el velum (en forma de vela) que les permiten nadar, y al mismo tiempo es como un órgano respiratorio y también sirve para atrapar las algas planctónicas microscópicas, y algunas bacterias para alimentarse. Así que estas aletitas redondas (el velum) es muy importante para la vida de la larva de caracol que se llama larva velígera. Esta larva velígera ya posee una minúscula concha transparente.


Nidirbi (raya) alimentándose de un molusco.
Nargana-Guna Yala, mayo, 2012. Foto: Arcadio Castillo
Durante treinta (30) días aproximadamente las larvas de caracoles formar parte del plancton marino y se transportar por las corrientes del mar Caribe. Luego de tres (3) semanas en el plancton, el caracol medirá casi 1 mm; siendo ahora más pesado porque su concha creció y se va a ir al fondo del mar.

A medida que crece el velum que le permitía nadar, respirar y comer, desaparece. Al mismo tiempo, se va desarrollando el pie que le va a permitir arrastrarse en el fondo marino. El pequeño caracol cambiado de forma y aspecto se hunde en la arena, escondiéndose durante un año. Sin embargo, sale todas las noches para alimentarse de las algas minúsculas y bacterias pegadas a las hojas de los pastos marinos.

¿Cómo crece el caracol?

El morbeb como organismo calcificador, crea su propia estructura como conchas a partir del carbonato de cálcico disponible en el mar. Sin embargo, al ponerse más acida (exceso de CO2 que entra al mar) el mar, es poco probable que puedan tomarlo del exterior; ya que perdería la capacidad de elaborar sus propias conchas o esqueleto y como resultado, serían presas fáciles de los depredadores. Asimismo, otros organismos marinos que igualmente elaboran sus propios caparazones o esqueleto externo como las langostas, cangrejos entre otros de la cual el hombre se alimenta podrían desaparecer.  

El caracol construye su propia concha antes de salir del huevo. Cuando cambia, su concha está mas opaca, proporcionándole mayor protección. La concha crece a medida que su cuerpo crece, volviéndose cada vez más dura y gruesa. A la edad de 2 y 3 meses, la concha es blanca; a los 5 a 6 meses es aún blanca. Al año la superficie interna de la concha tiene la coloración rosa naranja del nácar típico del caracol.

En su pie, se forma un opérculo duro que le permite encerrarse al interior de su concha para protegerse. Cuando el caracol alcanzan una talla de 8 a 10 cm., que corresponde a la edad de un (1) año, se consideran juveniles y estos prefieren zonas de pastos marinos.

A los tres (3) años, su concha forma el grosor del labio (borde de la concha). La formación de este labio muestra que el caracol ha terminado de crecer y que próximamente alcanzará la madurez sexual. El grosor del labio se engrosará y alcanzará el tamaño adulto a la edad de 4 años y medio o 5 años. Un caracol puede vivir hasta 20 a 30 años. Sus principales depredadores incluyen peces carnívoros, cangrejos, tiburones, rayas y el hombre.

III. Pesca ilegal del Morbeb

El caracol del Caribe es particularmente vulnerable a la sobrepesca debido a su crecimiento lento, se encuentran en aguas poco profundas y tiene la tendencia a agregarse en aguas someras para desovar. Las poblaciones en aguas someras han sido a menudo las que han sufrido mayor merma debido a su fácil accesibilidad al recurso. La sobrepesca para el comercio nacional e internacional es el principal factor de la disminución de las poblaciones, aunque también puede ser un factor la degradación del hábitat, sobre todo con respecto a la pérdida de importantes hábitats de cría, como las praderas de pastos marinos de aguas someras cerca de la orilla.

Venta de concha de caracoles como recuerdos.
Isla Colòn, Bocas del Toro, junio 2012. Foto: A. Castillo
Sin embargo, existen medidas y normas que protegen estos recursos marinos. Y a pesar de todas estas normas y reglas de protección y conservación para que los recursos vivientes de mar al menos se reproduzcan una sola vez en su vida, estas no se cumplen estrictamente por falta de voluntad, control y vigilancia antes y después de la veda en los Archipiélagos de Guna Yala y Bocas del Toro.

Al no cumplirse las normas y reglas, es obvio que para la mayoría de los casos los pescadores y compradores ven afectados sus actividades de pesca de dulub y morbeb, sobre todo cuando compradores waga costeño de Miramar, Colón, y avionetas langosteras compran toda clase de tallas de morbeb, y sin pasar por Gaigirgordub (Porvenir), cayendo así en la pesca ilegal de estos recursos marinos, violando de esta forma las normas gunas.

Materiales hechas de concha de caracol, como recuerdos.
Isla Colòn, Bocsd del Toro, junio 2012. Foto: A. Castillo



Cuando el proyecto de manejo o gestión de los recursos marinos del Congreso General Guna (CGG) con el apoyo financiero de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), si se veía el cumplimiento de la veda, porque el CGG y la AECI, nombraron seis inspectores o registradores pesquero, en seis comunidades gunas, para el registro y toma de datos biométricos de la langosta y a su vez, decomisaban langosta ilegales o no reunían los estándares legales de tallas comerciales y si eran hembras que tenían huevos estas se soltaban al instante al agua. Igualmente, esto inspectores revisaban las avionetas langosteras que diariamente llegaban a comercializar la langosta para el mismo propósito arriba señalado. Luego vino la ONG Balu Uala, que amplio esta misma tarea a otras comunidades. Terminado estos dos proyectos de manejo o gestión de los recursos marinos, los recursos del mar nuevamente quedaron huérfano de sus protectores. Y volvemos nuevamente al saqueo no respetuoso de los recursos, y ya hay indicios visibles de su agotamiento (sobrepesca) principalmente debido a la captura de langostas y morbeb de todas las tallas (juveniles, sub-adultos y hembras en reproducción).

Se preguntan los pescadores y compradores conscientes que paso con la ARAP? Entidad encargada de vigilar por el buen uso de los recursos marinos. Hace días (abril/mayo/junio, 2012) y más en horas de la tarde la avioneta roja llega a la comarca a comprar toda clase de mariscos, sabiendo aun que estamos en período veda regional de la langosta. En Panamá las avionetas aterrizan en el aeropuerto de Albrook de preferencia en horas muy tarde cuando los pocos inspectores del gobierno ya han terminado sus turnos.

El aumento del turismo en Gaimau Dubgan (Cayos Holandeses) ha elevado la demanda de pescado y mariscos por parte del turista y de los hoteles y restaurantes, la cual han incidido también en la pesca ilegal en las aguas no protegidas de Gaimau Dubgan. Esto ha afectado la pesca debido a la reducción de las poblaciones morbeb, y está poniendo en peligro el sustento de los pescadores y de sus familias. Actualmente, (abril, mayo, junio de 2012), específicamente en Waisagladub (Gaimau Dubgan), se están capturando el morbeb, y semanalmente compra de 100 a 300 lbs/semana, y la libra de caracol es de $1.50/lb en este sector de Guna Yala, y en la misma ciudad de Colón esta a $4 a 5 /lbs. El (los) comprador (es) es un waga costeño de Miramar, Colón, que lleva el producto directamente a este lugar para su comercialización. Además, los caracoles también se usan y se comercian como curiosidad y recuerdos turísticos, pero son consideradas básicamente un subproducto del comercio de la carne.

IV. Regulaciones Pesqueras

La pesca del morbeb está regulada por el Decreto Ejecutivo No. 159 (31 de diciembre de 2003). Que establece un Período de Veda del Caracol Marino, Strombus spp., en la República de Panamá por cinco (5) años, hasta diciembre de 2008. Sin embargo, esta regulación pesquera fue extendida por otros 5 años más, por el Decreto Ejecutivo No.98, de 17 de noviembre de 2009.

Las poblaciones del morbeb han sido muy mermadas por la sobrepesca en casi todo los países caribeños y por esta razón esta especie ha sido incluida en el Apéndice II del Convenio de Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES, por sus siglas en inglés) desde noviembre de 1992 y fue catalogada como especie amenazada en la lista roja de animales amenazados por la UICN 1994.

Igualmente, hace más de una década el Congreso General Guna (CGG), estableció una medida de proteger y conservar el comercio de langosta por 90 días (marzo a mayo), incluyendo para los demás recursos marinos, cumpliendo así el art.: 45 (Ley Fundamental Kuna, Capítulo VII Sobre los Recursos Naturales).

V. En qué consiste el Manejo de una Pesquería y el Enfoque Ecosistémico de la Pesca
     (EEP)

Los caracoles y las langostas no pueden reproducirse a la misma velocidad que el hombre las capturan. Si cosechamos caracoles del mar más rápido de lo que ellas se reproducen, posiblemente no tendremos más caracoles. Sin embargo, si cosechamos solamente lo necesario o cierto número de ellas y dejamos lo suficientes en el mar para que cada año se reproduzcan y remplazar a sus poblaciones, y respetar su período de reproducción (veda), siempre tendremos caracoles. A esto le llamamos manejo de la pesquería. El objetivo del manejo de la pesquería es mantener suficientes caracoles en el mar, de manera que podamos pescarlas siempre, y su éxito del manejo de las pesquerías depende de todos nosotros.

Sin embargo, para que la pesquería artesanal de los recursos marinos funciones debemos de aplicar el principio del Enfoque Ecosistémico de Pesca (EEP), para darle un ordenamiento y mejoramiento de la pesca de los recursos del mar. Su principal finalidad del Enfoque Ecosistémico de la Pesquería (EEP) es planificar, desarrollar y ordenar la pesca de modo que satisfaga las múltiples necesidades y deseos de las sociedades, sin poner en riesgo la posibilidad de que las generaciones futuras se beneficien de toda la gama de bienes y servicios que pueden obtenerse de los ecosistemas marinos (FAO, 2010).

Es así, que el manejo de los recursos marinos en el archipiélago guna, debe estar enmarcado de manera responsable con el propósito de garantizar su conservación y asimismo, darle un verdadero mejoramiento local a la actividad pesquera dentro de un marco de Enfoque Ecosistémico de la Pesca (EEP), es decir no se debería considera la pesquería como un conjunto formado únicamente por peces en el mar y las personas en los cayucos, ni se limitaría este enfoque sólo a las especies comercialmente importantes o a los esfuerzos de ordenación dirigidos únicamente a la cosecha. Mediante este concepto se pretende equilibrar diversos objetivos sociales tomando en cuenta los conocimientos y dudas relacionados con los elementos bióticos, abióticos y antropogénicos de los ecosistemas y sus interacciones, aplicando a la pesca  un enfoque integrado.

VI. ¿Qué podemos hacer?

Tenemos varias alternativas:

Ø  Se puede prohibir la capturar del morbeb (caracol).

Ø  Podemos capturar todos los caracoles que se quieran hasta que no quede ninguno y ya no se podrá nunca más comer ni venderlos.

Ø  Capturar aún los caracoles, dejando la cantidad suficiente de ejemplares para que se reproduzcan, si se quiere tener caracolitos al año siguiente o todos los años.

Ø  Los pescadores deben saber cuánto pueden pescar (cuota de captura), cómo pescarlos (respetar las artes de pesca), y cuándo pescarlos (respetar las vedas temporales, relacionadas al período reproductivo) y no capturar todos los caracoles que se encuentren, donde sea y cuando sea.

Ø  Continuar desarrollando una campaña de educación ambiental dirigida en particular a la niñez; para explicar como vive el caracol, cuales son sus problemas, la importancia de establecer una protección para el caracol; de la misma manera que se hace para la protección de las tortugas marinas, langostas espinosas y para todas las especies sobreexplotadas que se encuentran en peligro de desaparecer.


Literatura Citada

Den Hartog, C. 1970. The seagrasses of the World. North-Holland, Amsterdam 275 pp.

Frenkiel Liliane y Aldana Aranda Dalila. 2003. Strombus gigas. La vida del Caracol Rosa. CYTED. Programa Iberoamericano de Ciencias y Tecnología para el Desarrollo. Yucatán, México. 149 pp.

FAO. 2010. La ordenación pesquera. 2. El enfoque ecosistémico de la esca. 2.2 Dimensiones humanas del enfoque ecosistémico de la pesca. FAO Orientaciones Técnicas para la Pesca Responsable. No. 4, Supl. 2, Add 2. Roma, FAO. 94 p.

Orr, Katherine S. 1985. La Vida de la Langosta Espinosa. Washington D. C.: World Wildlife Fund.

Orr, Katherine S. 1985. La Historia del Caracol, Strombus gigas. Washington D. C.: World Wildlife Fund.

Rodríguez, L. A. 2004. Especies de Strombus spp., potenciales para el cultivo en las costas e islas de la Península de Yucatán, México.

Rivera-Oliva, J. J y Navarrete, Alberto De Jesús. 1994. Biomasa Fito-béntica en corrales de cultivo del caracol rosado, Strombus gigas. En el Sur de Quintana Roo. Centro de Investigaciones de Quintana Roo (CIQRO). México.

Stoner, A.W. 1997. The Status of Queen Conch, Strombus gigas, Research in the Caribbean. Marine Fisheries

Review 59(3) 14-22.


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