15 de marzo de 2014

Área protegida del Corregimiento de Nargana y su impacto social y cultural

Geodisio Castillo

Turistas en Gardi Sugdub, Gunayala. Foto: Gubiler
Desde que se estableció la Comarca de la Biosfera y Sitio de Patrimonio Mundial (1987)[1] o en su primera fase como Área Silvestre de Narganá (1994)[2], sus administradores no han evaluado los impactos sociales y culturales. Porque es hora realizar tal tarea clave para asegurar una conservación eficaz, que contribuya al bienestar humano o a vivir bien - nuedgudisaed.

Para los Gunas el área protegida es toda la comarca, es decir, que por su propia naturaleza el territorio Guna es una biosfera. Esta concepción es la que debe prevalecer, sin importar que la UNESCO no la reconozca y que INRENARE[3] en su tiempo sin previo consulta dejara fuera del área protegida la parte marina.

Es cierto que las áreas protegidas han sido establecidas en muchos casos y en casi todos los países a costa de los pueblos originarios o comunidades locales, desalojándolas de sus territorios ancestrales con restricciones para el uso de sus recursos naturales. En algunos casos las áreas protegidas han ofrecido beneficios a las poblaciones locales, y en el caso del Pueblo Guna administrados por el Congreso General Guna y generando ingresos. Esta historia es poco conocida por los visitantes al territorio Guna y por los propios guías y/o los que los transportan.

Es hora de evaluar los impactos sociales y culturales - tanto positivas como negativas – del impacto que está teniendo el Área Silvestre de Narganá.

Área protegida y la conservación

Las áreas protegidas no sólo aseguran la supervivencia de las especies amenazadas. También nos proporcionan, entre otras cosas, la regulación del clima y la conservación del agua de los ríos locales, la protección de las especies que polinizan nuestras cosechas, preservar lugares de belleza natural y la propia vida humana y su cultura.

Si el área protegida Guna estuviera bajo la administración del Estado, la historia demostraría que los medios de vida y los derechos hubieran sufrido como ha ocurrido en otros pueblos hermanos. Además, cuando las áreas protegidas hacen traer beneficios, existe el riesgo de que las elites locales capten estas ganancias. Los beneficios de la conservación deben costear a las comunidades, al menos a las que viven cerca. Como hoy lo percatamos en el sector Gardi.

Pero nos preguntamos, si el área protegida del Corregimiento de Nargana contribuye a la reducción de las necesidades de las comunidades del sector Gardi, ¿cómo se beneficiarán las otras comunidades de la Comarca? Por lo anterior, es hora de evaluar los beneficios y costos sociales y culturales del área protegida, ajustar nuestra visión humana para mitigar cualquier daño, y compartir los beneficios de manera equitativa, para continuar procesando las bases para la autonomía.

A pesar que el pueblo Guna se ha empoderado de su territorio, seguimos hablando mucho y poco hemos aplicado lo que se decide, y no vemos cambios sustanciales en la autonomía per se, que pregonamos. Es decir, progresos propios, autónomos o endógenos en el desarrollo, de allí que volvemos a repetir la necesidad u hora de evaluar y dar seguimiento de los avances en el tiempo.

Nueva gestión para contribuir al beneficio del pueblo Guna

Esta evaluación si decide realizar la administración del área protegida de Narganá, deberá ser participativa, principalmente de la gente que se sienten afectada y la rendición de cuentas de los que manejan el área.

La participación de una amplia gama de partes interesadas será lograr un consenso entre los gestores del área protegida, las comunidades y planear los pasos a seguir para contribuir más al beneficio de las comunidades a nivel comarcal.

Cuando se habla de evaluar, lo tomamos negativamente, pero es un instrumento necesario para ayudar a los esfuerzos por fortalecer la gobernanza del área protegida mediante la revelación si existen errores en la gobernanza, si la centralización actual es positiva o negativa, o es mejor descentralizar la administración del área protegida y servir como medio para realizar cambios en la gobernanza, y generar mejoras en lo social y cultural.

Además la evaluación es un instrumento de transformación que organiza a la comunidad para alcanzar niveles de calidad y condiciones de vida satisfechas para transformar la participación en conciencia, la conciencia en organización o eficiencia y la eficiencia en autonomía - autogestión.

Así podremos contribuir a nueva gestión para que los responsables y gestores del área protegida de Nargana puedan tomar decisiones informadas para evitar impactos negativos y maximizar impactos positivos para el desarrollo o contribuir al beneficio del pueblo Guna.


Notas:
[1]. Congreso General Guna, Resolución No. 3, del 7 de noviembre de 1987, comunidad de Assudub, Comarca Gunayala
[2]. “Área Silvestre ubicada dentro de la Comarca o Reserva Indígena”. Resolución No. J. D. -022-94, 2 de agosto de 1994. Gaceta Oficial 7 de septiembre de 1994. No 22.617. Panamá. 18-19 pp.
[3]. INRENARE, actual Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM)

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