27 de junio de 2019

LOS MASSIGWAS (O MACHIGUAS)

Arysteides Turpana
13 de junio – Facebook

“Un estudio realizado por la OIT, revela la correlación existente entre el trabajo infantil y las situaciones de conflictos o desastres.”

Niños y niñas salen a jugar y a recibir las caricias de las nubes y del cielo.
Tomado del blog de Inawinapi
Hace un par de años, a fines del siglo pasado, una alta funcionaria del Ministerio de Educación me pidió que le trajera un niño del País Dule. Me salió con su mesiánico discurso en el sentido de que ella lo quería para que le ayudara “en las pequeñas cosas de la casa”, y a cambio de esas pequeñas ayudas lo recompensaría matriculándolo en la escuela para que su futuro fuese un futuro preñado de éxitos.

Lo que esa alta funcionaria del Ministerio de Educación me estaba diciendo era una historia que yo ya sabía. Debo decir que ello ocurrió durante una Semana Del Libro. En principio sentí una gran indignación, y traté de ser lo más cortés que pude y le dije ¿tengo cara de ser un empresario que se dedica a traer empleados? Yo soy poeta, no traficante. La pedagoga me miró con honda tristeza porque no esperaba mi sarcasmo. Ella, para justificar su metida de pezuña, me dijo que alguien le había dicho que yo traía massigwas a las “casa de familia”. ¡Vaya titulillo! “casa de familia”, como si las nuestras no fuesen ni casas ni familias.


En realidad, esta palabra massi o massigwa es un término de nuestro idioma, cuyo significado es ni más ni menos que “niño”, pero el racismo del colonialismo interno panameño, el de la burguesía y el de la oligarquía, le dio una connotación peyorativa y denominó a los gunasdule con el apelativo de “machi o machigua” Todos los panameños cultos sabemos que la burguesía, la oligarquía y la aristocracia ladina panameña conforman la clase social más inculta que puebla la urbi et orbi. Hasta da nauseas su inmaculada incultura.

Ante el discurso melifluo de la educación, muchos padres de familia dules cayeron en la trampa y le dieron crédito a la falsa buena fe de los burgueses al entregarles sus proles ,e imaginaron que en efecto sus niños iban a la escuela a cambio de decir al cochino burgués o a la roñosa burguesa solamente “sí, señor”, “si, señorita”, “si, niño” “si, niña”, cuando en realidad el párvulo dule o el massi o massigwa no era más que un esclavo que realizaba todos los trabajos que hacía la empleada, ya que de hecho era el asistente de la fámula, y la escuela era una institución ficticia.

Era normal que estos niños compartiesen los lechos con los canes, donde se llenaban de piojos, garrapatas, chinches, pulgas y ladillas. Ante esta situación, muchos de ellos optaron por escaparse de la esclavitud, por ello los sulfurados burgueses hijos de perras inventaron el slogan de “indio animal y gato, animal ingrato”.

Si había un politiquero nativo que era muy bien mirado por la oligarquía, era un fulano llamado Juan Colman, que llegó a ser diputado. Todos los oligarcas, cuando precisaban de un massi o massigwa, se los solicitaban a Juan Colman y este energúmeno se los traía. La explotación del niño massi o massigwa se detuvo un poco por un escándalo mayúsculo que estalló en la Madrastra Patria. Resultó que para finales de los años ´50 o la primera parte de los ´60 (estoy haciendo uso de mis recuerdos, por lo tanto, la fecha es aproximada) se descubrió que el cónsul de Panamá-que debía de ser un puto oligarca-tenía a dos niñas dules en calidad de esclavas en el Consulado de Panamá en una región a la que los romanos llamaron Ínsula Maior, hoy Mallorca. ¿Cómo estalló el escándalo? La verdad es que no me acuerdo muy bien. Pero la noticia se difundió por todos los medios de comunicación de masas. Estoy seguro que el Fat Fernández leyó la novedad por la televisión. Uno de los diarios mostró a las dos esclavas cuando llegaron al lar patrio. Recuerdo que una de ellas salió retratada con el brazo enyesado. Después fui a verla al apartamento de sus padres en Calidonia, y platiqué con ella. De las penurias de las que me platicó fue que tenían que levantarse a las 4:00 de la mañana y que se acostaban a la medianoche. Una de sus obligaciones era la de mantener de una forma pulcra cada rincón del predio consular…

En pocas palabras, es así cómo el término massi o massigwa (niño), entró a formar parte del léxico del habla del panameño de expresión castellana, sin embargo, este término no es aplicable a los oligarcas, ya que en el seno de la casta burguesía si tienes 100 años y si eres varón sigues siendo “niño” o el niño fulano, y si eres hembra se es “la niña fulana”, ya que todo cochino burgués es un ñañeco desde que está en el vientre materno, por eso es que de allí salen los más grandes chupópteros que esquilman sin piedad las riquezas de nuestra patria.

Turpana dixit
Oulusggu ies

 

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